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Por Jason Horowitz

ROMA — En una pequeña sala de exposiciones llena de réplicas de obras maestras de Leonardo da Vinci, Lucia Borgonzoni, Subsecretaria de Cultura de Italia y miembro del partido de derecha Liga Norte, dio fe de la autenticidad de su indignación con los franceses.

Acusó a Francia de intentar apropiarse culturalmente de Leonardo para una exposición en el Louvre en el 2019 que celebra el aniversario número 500 de su muerte. Y eso era sólo el comienzo.

Francia había tratado a Italia con “una falta de respeto” y como un “supermercado” cultural al “enviar una lista de compras” de las obras que quería pedir en préstamo —básicamente, todo.

“Probablemente ningún otro país se atrevería” a comportarse como lo había hecho Francia, dijo, entusiasmándose con el tema mientras se encontraba de frente a una Mona Lisa falsa en el museo Leonardo da Vinci Experience, cerca del Vaticano. Analizó detenidamente reproducciones de “Hombre de Vitrubio” y “La Anunciación”. “Démosles estas”, dijo, riendo.

No han quedado fuera muchas cosas al tiempo que la Liga Norte presiona a favor de su agenda “Italianos Primero”.

La cultura había sido un terreno relativamente neutral durante mucho tiempo. Ya no es así.

Nacido en 1452 a las afueras de Vinci, siglos antes de la creación del Estado italiano, Leonardo creció en Florencia y vivió en Milán y Roma antes de mudarse a Francia, donde murió y fue enterrado. La “Mona Lisa” está colgada en el Louvre, que tiene más pinturas de Leonardo que cualquier otro museo.

A cambio de las obras que quería de Italia, dijo Borgonzoni, el Louvre no hizo ofertas sólidas para una exposición en Roma en el 2020 que conmemorará el aniversario número 500 de la muerte de Rafael.

Se había desarrollado un espíritu de cooperación entre los franceses y el Gobierno anterior de centroizquierda. Una carta de junio del 2017 escrita por Dario Franceschini, Ministro de Cultura en ese entonces, enfatizaba la importancia de la exposición sobre Rafael y la intención de Italia de “colaborar activamente con” la exposición del Louvre.

El Ministerio convocó entonces a los directores de museos del País para una reunión ese julio, de acuerdo con documentos proporcionados por Borgonzoni, quien asumió su puesto en junio.

Dijo que la correspondencia demostraba que se preparaba un trato pésimo.

La Galería de la Academia, en Venecia, ha aceptado prestar seis dibujos de Leonardo, a lo que los franceses respondieron “y qué hay de ‘Hombre de Vitrubio’”, contó Paola Marini, ex directora del museo. Hasta ahora, dijo, “nuestros curadores no están a favor”.

La única obra importante de Leonardo que va al Louvre hasta el momento es “Cabeza de Muchacha”, de la Galería Nacional de Parma. “Es una telenovela italiana hecha y derecha”, dijo Simone Verde, su director.

The New York Times