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Por Ralph Blumenthal y Leslie Kean

Con todo y un asesinato de espías rusos, rufianes armados del Gobierno y otros recursos fantasiosos para la trama, “Project Blue Book”, la serie de la cadena de televisión History sobre un programa estadounidense para investigar y refutar los ovnis, u objetos voladores no identificados, no es el Project Blue Book de la vida real.

La serie sensacionaliza los casos, añadiendo elementos que nunca sucedieron a las historias.

Aún así, la historia real está allí.

Project Blue Book era el nombre clave de un programa de la Fuerza Aérea de Estados Unidos que fue lanzado en 1952, después de numerosos avistamientos de ovnis durante la era de la Guerra Fría, para explicar o desmentir reportes, mitigar posible pánico y proteger al público de una amenaza potencial.

El personaje central de la serie de TV, el astrónomo J. Allen Hynek, interpretado por Aidan Gillen, fue reclutado como el consultor científico de Project Blue Book y, efectivamente, inicialmente estaba comprometido con explicar los platillos voladores como fenómenos naturales o identificaciones equivocadas.

Sin embargo, poco a poco se dio cuenta de que los objetos eran reales y requerían atención científica adicional. (Aunque nunca vio a un extraterrestre, como aparece en la serie).

Durante el tiempo que estuvo involucrado Hynek, Blue Book reunió reportes de 12 mil 618 avistamientos de ovnis, de los cuales 701 siguen sin explicación.

Todo inició en 1947. El Teniente General Nathan Twining envió un memorándum secreto al comandante de las Fuerzas Aéreas del Ejército declarando que “el fenómeno reportado es algo real y no objeto de una visión ni ficticio”.

Se les asignó a un nuevo proyecto, cuyo nombre clave era Sign, recabar reportes de ovnis y evaluar si había una amenaza a la seguridad nacional. El personal escribió un reporte ultra secreto que concluía que los ovnis probablemente tenían origen interplanetario.

El reporte fue rechazado por el General Hoyt Vandenberg, quien insistió en que se encontraran explicaciones convencionales.

Con el tiempo, Project Sign se convirtió en Project Blue Book, con el objetivo de convencer al público de que los ovnis tenían explicación.

Sin embargo, tras bambalinas, las autoridades lidiaban con algo impactante: encuentros bien documentados de ovnis involucraban a múltiples observadores entrenados, datos de radar, fotografías, huellas en el suelo y efectos físicos sobre aviones.

La CIA emitió un reporte secreto recomendando un programa para crear propaganda y reducir el interés del público. Su legado perdura en el aura de ridículo que rodea a los reportes de ovnis, inhibiendo el progreso científico.

“Toda la operación Blue Book fue una metida de pata con base en la premisa categórica de que no había forma en que las cosas increíbles que eran reportadas tuvieran base en hechos”, escribió Hynek más tarde.

El Departamento de Defensa de EU está involucrado en un escenario similar hoy: casos militares son investigados sin conocimiento del público.

Los científicos quizás sepan más sobre el comportamiento y las características de los ovnis y están más cerca de comprender la física de cómo opera la tecnología, de acuerdo con documentos y entrevistas del programa.

Pero el Gobierno sigue haciendo todo intento posible por mantener en secreto las investigaciones y conclusiones.

 The New York Times