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Por Joanna Klein

Romeo fue hecho para amar, pero durante años no pudo encontrarlo. Claro, es tímido, come gusanos, carece de pestañas y tiene, mínimo, 10 años. Pero ha envejecido bien y es un tipo especial.

Romeo es una rana acuática Sehuencas y alguna vez se pensó que era la última. Vive solo en un tanque en el Museo de Historia Natural Alcide d’Orbigny, en Bolivia. Una enfermedad micótica amenaza a las ranas en el bosque nuboso donde fue hallado hace una década.

Cuando los investigadores lo llevaron al criadero del museo, anticipaban encontrar otra rana con la cual aparearlo y, de esta manera, salvar a la especie de la extinción. Sin embargo, buscaron en un arroyo tras otro, sin éxito.

Romeo, llamado “la rana más solitaria del mundo”, necesitaba pareja, así que el año pasado varios grupos conservacionistas hicieron equipo y le crearon un perfil en Match.com.

La gente se identificó con los problemas amorosos de Romeo, y el día de San Valentín del año pasado la empresa y los admiradores de Romeo reunieron 25 mil dólares para enviar a un equipo de expedición al bosque nuboso para encontrar a su Julieta.

Pues encontraron a Julieta, y Romeo pronto dejará de ser soltero. Los conservacionistas tienen grandes esperanzas.

Si todo sale bien cuando se conozcan, sus crías regresarán a la naturaleza.

Cuando el equipo emprendió la tarea el año pasado, Sehuencas, una región de Bolivia, ya no existía, habiendo sido sustituida por una presa.

Guías locales llevaron al equipo a arroyos prístinos, pero los hábitats que alguna vez albergaron a decenas de especies de ranas ahora estaban desprovistos de ellas. Y la especie de Romeo es particularmente escurridiza, pues nunca abandona el agua.

La búsqueda fue extenuante. Casi al final de un largo día, los investigadores estaban a punto de darse por vencidos, pero se animaron a buscar en un último arroyo.

Fue entonces cuando Teresa Camacho Badani, herpetóloga del museo, divisó una rana saltando de una cascada a un estanque. Corrió a donde había caído, metió la mano y extrajo del agua una rana acuática Sehuencas. Era Julieta.

“¡Dios mío, la encontré!”, gritó Camacho Badani. El equipo posteriormente encontró cuatro especímenes más, una hembra y tres machos.

Aunque Julieta parece estar sana, la colocaron en cuarentena antes de que conozca a su Romeo. “No queremos que Romeo se enferme en su primera cita”, afirmó Camacho Badani.

Si hay química, el equipo espera reintroducir pequeños Romeos y Julietas bebé en la naturaleza. Primero hay que cuidar la salud de las ranas y aprender más sobre cómo combate la pareja al hongo asesino.

 The New York Times