• |
  • |

Por Christopher F. Schuetze

WILTINGEN, Alemania — En el cavernoso sótano del nuevo edificio del viñedo Van Volxem, Christoph Dirksen, un catador de vinos, probaba muestras de tanques gigantescos de acero inoxidable.

Es pronto para emitir un juicio definitivo sobre los vinos del 2018, incluso para Dirksen, un crítico de Vinum, una publicación de la industria. Pero asintió con la cabeza en señal de aprobación. Los productores de vinos alemanes están celebrando lo que creen que demostrará ser una añada excepcional.

“No es sólo buena”, dijo Roman Niewodniczanski, propietario de Van Volxem. “¡Es grandiosa!”.

La primavera y el verano más calurosos y secos que se han registrado en el País fueron desastres para muchos agricultores, capitanes de barcos fluviales y silvicultores. Pero fueron una bendición para los vitivinicultores, al llevar a una cosecha sin precedentes —Niewodniczanski calcula que su producción será al menos 20 por ciento mayor que el año pasado— al tiempo que también impartió una elevada medición de mosto: la medida de la dulzura de una uva.

“Este año va a ser histórico, sobre todo para las regiones más frías”, dijo Niewodniczanski. “No estoy seguro de que volvamos a ver algo así”.

Con todo y lo excepcional que parece la cosecha del 2018, también es un indicio de lo mucho que han cambiado las condiciones para la industria vinícola alemana.

“Somos los grandes ganadores del cambio climático”, dijo Dirk Würtz, vitivinicultor y periodista de vinos. “Sé que es repugnante decirlo, pero es la verdad”.

Al igual que ha sucedido en otras partes de Europa, los veranos en Alemania se han vuelto más cálidos y prolongados, lo que hace que las uvas maduren más pronto y de forma más confiable.

El clima cambiante permite una mayor variedad de uvas en más lugares.

Conocidos durante mucho tiempo por sus vinos Riesling y Gewürztraminer, los vitivinicultores alemanes pueden ahora elaborar vino tinto de primera calidad con uvas que alguna vez ni siquiera podían cultivar, incluyendo cabernet sauvignon y syrah.

El clima cambiante podría no sólo crear vinos nuevos, sino nuevas regiones vinícolas.

Mas los vitivinicultores también ven desventajas en el cambio climático. Niewodniczanski dijo que el clima más cálido ha dificultado producir Riesling. Las uvas maduran tan bien en campos tradicionales que el vino es demasiado dulce o demasiado alcohólico, ya que el nivel de alcohol es determinado por los niveles de azúcar en las uvas.

En cuanto a la añada 2018, Würtz se niega a decir que será el mejor vino que ha producido hasta que añeje.
“Siempre es una sorpresa con el vino. Durante años no sabremos si el año es realmente bueno”, dijo.

The New York Times