•  |
  •  |

Por Caroline Arbour

Barbie está familiarizada con los cambios de profesión. De apicultora a cirujana y agricultora, la muñeca de 59 años lo ha hecho todo, o casi todo. Sin embargo, ahora enfrenta una de sus empresas más desafiantes hasta el momento: conservar su popularidad en un mundo lleno de gadgets relucientes e interactivos.

“Las muñecas, figuras de acción y autos en miniatura compiten por la atención de los niños, quienes pasan horas al día entretenidos con juegos en teléfonos, tablets, computadoras y consolas”, escribió Julie Creswell en The New York Times.

Mattel, la compañía detrás de Barbie, American Girl y más, ha visto cómo se desploman sus ingresos al tiempo que los niños desarrollan mayor colmillo tecnológico (aunque Barbie se ha mantenido estable).

Ynon Kreiz, el presidente y director ejecutivo más reciente de la compañía, no tiene prácticamente ninguna experiencia en la producción de juguetes. Pero tiene un plan para atraer a los niños de hoy, al expandir las marcas de Mattel con nuevo contenido en medios. La compañía tiene previsto hacer una película sobre Barbie con actores de carne y hueso estelarizada por la actriz australiana Margot Robbie.

“Mattel está haciendo lo que debería haber hecho hace 10 años”, dijo Michael Swartz, analista del banco de inversión SunTrust Robinson Humphrey, a The Times.

Una fuerte presencia digital puede llevar lejos a una muñeca. Allí está Qai Qai y sus más de 100 mil seguidores en Instagram.

La muñeca de plástico cuyo nombre se pronuncia “cuei cuei” pertenece a Olympia Ohanian, hija de la estrella del tenis Serena Williams y su esposo, Alexis Ohanian.

“Qai Qai adopta varias formas (conocidas)”, escribió Caity Weaver en The Times. “Es una muñeca; una usuaria de Instagram; una usuaria de Twitter; una representación animada de una muñeca sobrepuesta en fotografías digitales; y un personaje imaginado similar a un Gremlin que crea estragos ficticios en las vidas hipotéticas de Olympia Ohanian y su familia”.

Aunque es difícil precisar con exactitud qué ha hecho eco con tanta fuerza entre sus seguidores, he aquí una suposición: simplemente es graciosa. “Qai Qai es algo cada vez más inusual y preciado en la sociedad en línea moderna: es ligeramente entretenida”, escribió Weaver.

Aunque acoger la tecnología parece ser un paso crucial para las muñecas de hoy, todavía hay bastante espacio para la nostalgia.

Sólo hay que ver al humilde muñeco de troll, que evoca una época más sencilla para Jennifer Miller, también conocida como Reverend Jen, dueña y curadora del ahora cerrado Museo del Troll del Lower East Side, en Nueva York.

El museo fue reabierto temporalmente dentro de un hotel boutique hace poco, con “una pared que rebosaba con cientos de muñecos troll de cabellera despeinada, pinturas psicodélicas de muñecos troll y recuerdos poco conocidos de trolls”, escribió Alex Vadukul en The Times.

Quién sabe —con la presencia correcta en línea, quizás los trolls vuelvan a tomar vuelo.

“Mi Pequeño Pony había perdido relevancia hasta más o menos el 2009 o el 2010 cuando comenzaron a reinventarlo al nivel de juguete y de medios”, dijo Swartz. “Ahora es una marca de mil millones de dólares al año”.

 The New York Times