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Por Andrew R. Chow

Se le perdonaría si no reconociera al actor Christian Bale en “Vice”, una nueva película en la que interpreta a Dick Cheney, ex Vicepresidente de Estados Unidos.

Largos surcos bajan desde las fosas nasales hasta la papada, que se hunde en un cuello almidonado. Su mandíbula adquiere la forma de una pelota de beisbol, y arrugas marcadas en la frente se yerguen sobre un ceño grueso y fruncido.

Ni siquiera un actor tan comprometido como Bale, que subió 18 kilos para el papel, podría lograr esta metamorfosis por sí solo. Los realizadores reclutaron a un oscareado equipo de artistas del maquillaje protésico, que creó más de 100 piezas de silicón encapsulado para ayudarlo a meterse en la piel de Cheney y convertirlo en el ex Vicepresidente en cinco etapas de su vida.

“Vice” recibió ocho nominaciones al Óscar, incluida una por Maquillaje y peinado y una para Bale por Mejor Actor en un Papel Principal.

La impresionante transformación de Bale es sólo el avance más reciente en Hollywood para una industria protésica en auge.

Si bien a menudo son usadas para lograr hiperrealismo, el propósito inicial de las prótesis era exactamente lo contario.

“Durante muchas décadas fueron sólo monstruos y criaturas”, dijo Brian Wade, artista que esculpió las piezas faciales para “Vice”.

Wade creció admirando a las bestias en cintas clásicas como “Frankenstein” de 1931 y “El Planeta de los Simios” de 1968.

Aunque los simios del artista del maquillaje John Chambers fueron revolucionarios en ese entonces, lucen caricaturescos para los estándares de hoy. A pesar de sus esfuerzos y los de otros pioneros, el arte del maquillaje de esa época se veía refrenado por una base mínima de conocimiento, presupuestos irrisorios y bajas expectativas.

En el filme “El Hombre Elefante”, de 1980, el director David Lynch planeó en un principio crear él mismo el rostro severamente deforme del personaje protagónico. No fue hasta que Lynch se encontró en un callejón sin salida que reclutó a Christopher Tucker, quien perfeccionó su oficio leyendo libros de química sobre espuma de látex y haciendo pruebas de mejunjes en el horno de su mamá en Inglaterra.

Tucker forjó un diseño de espuma de látex de doble capa, que agrandaban los contornos faciales del actor John Hurt, y luego aplicó encima el rostro del Hombre Elefante. Hurt tenía que llegar al set a las 4:00 horas y sentarse en la silla de maquillaje durante ocho horas mientras la prótesis era aplicada. Después del rodaje, tenía que esperar otras dos horas mientras se la quitaban.

Durante la siguiente década, los maquillistas diseñaron muchos personajes notables e innovadores con próstesis faciales, incluyendo “Beetlejuice”, “Terminator” y “La Mosca”.

Pero el realismo aún estaba muy distante, en gran parte debido a las limitaciones de la espuma de látex.

“Era horrible”, expresó Greg Cannom, diseñador de efectos de maquillaje y protésicos en “Vice”. “Los cuellos se arrugaban y torcían. Si un actor sonreía, se le formaban líneas raras alrededor de la boca y de los ojos”.

En los 90, los principales artistas protésicos empezaron a experimentar con silicón. Kazuhiro Tsuji desarrolló un método de silicón para aplicar piel parecida a la humana al alienígena encubierto Edgar en “Hombres de Negro”, mientras que Cannom desarrolló otro para el “Hombre Bicentenario”. (Cannom recibió un Óscar al logro técnico por su desarrollo de silicón en el 2005).

Al tiempo que mejoraba el maquillaje, lo mismo sucedía con las imágenes generadas por computadora (CGI por sus siglas en inglés), que algunos artistas veían como una amenaza. Sin embargo, la CGI también permitía que los realizadores borraran las pequeñas imperfecciones de las piezas de silicón, eliminando la carga de la perfección.

Cannom dijo que no fue necesario ningún retoque digital para “Vice”. Se creó un molde tridimensional idéntico a la cabeza de Bale; luego un artista esculpió modelos de las prótesis en arcilla. Las piezas de arcilla fueron usadas para hacer un molde de masa ordenada y epoxi, utilizado para crear las piezas de silicón. Éstas fueron entonces aplicadas a Bale, con las tareas más complejas tomando hasta cuatro horas.

El objetivo era tanto crear un parecido como permitir que Bale fuera expresivo.

Cannom dijo que Bale fue fundamental en dar forma al diseño final. Cuando sugirió que su cuello fuera más grueso, Cannom prestó atención a la petición y creó nuevas piezas.

Cannom describió el día que Bale llegó al set en el papel de Cheney.

“Se puso el traje, entró a la oficina con todos nosotros y todo mundo simplemente se quedó atónito”, dijo con una risa. “Quedé impactado. Se veía exactamente como él”.

 The New York Times