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Por Elisabetta Polovedo

FLORENCIA, Italia — Simplemente haga una búsqueda en Google de “10 máximos genios de todos los tiempos” y es muy probable que dos de los nombres en esa lista sean Leonardo da Vinci y Galileo Galilei.

Ahora, piense qué haría si tuviera la encomienda de llevar su legado al siglo 21, con toda y su complejidad, dado que ninguno de los dos puede ser reducido a una sola etiqueta, como “artista” o “astrónomo”. Ambos fueron hombres renacentistas hechos y derechos, intelectualmente omnívoros.

Esa es la labor de toda la vida de Paolo Galluzzi, desde hace mucho tiempo director del Museo Galileo, en Florencia, y ex director de la Biblioteca Leonardiana, el centro de investigación dedicado a todo lo asociado con Leonardo, y quien exitosamente ha dirigido la conversión de estos dos genios analógicos a la era digital.

Aunque Galluzzi, de 76 años, tiene experiencia práctica con las variadas máquinas e instrumentos de Leonardo y Galileo (desde reconstrucciones de los aparatos mecánicos de Leonardo hasta los auténticos telescopios de Galileo albergados en el museo), uno de sus mayores logros ha sido consolidar su presencia en línea.

Durante los últimos dos años, los académicos y aficionados que estudian a Galileo han tenido acceso a todos los manuscritos del prodigio toscano vía el motor de búsqueda Galileo//thek@, un proyecto desarrollado mediante el museo. Se espera que un motor de búsqueda parecido, Leonardo//thek@, esté en funcionamiento para la primavera.

Los dos motores de búsqueda ampliarán exponencialmente el alcance global tanto de Galileo como de Leonardo, lo cual volvería realidad uno de los objetivos que impulsan a Galluzzi: ampliar el acceso al conocimiento.

Cuando lo contrataron en 1982 como director de lo que entonces se conocía como el Instituto y Museo de la Historia de la Ciencia, heredó un staff de una sola persona y una sede que ocupaba únicamente un piso del Palazzo

astellani, que data del siglo 11 y está ubicado al lado de la Galería Uffizi, una de las principales atracciones turísticas de Italia. En contraste con ésta, los turistas entraban a cuentagotas al museo de ciencias.

Hoy, el Museo Galileo, como fue bautizado tras una restauración en el 2010, tiene el doble de espacio, atrae a unos 300 mil visitantes al año y produce exhibiciones multimedia especializadas que recorren el mundo.

Un número considerable de los libros en la biblioteca del instituto, una de las mejores en Europa sobre la historia de la ciencia, también está disponible en línea.

“Queremos asegurar que nuestros archivos estén accesibles dentro de 300 años”, dijo Galluzzi. “Al principio pensamos que lo digital duraría para siempre, pero resulta que es mucho menos perdurable que un libro, que puede durar siglos”.

Su verdadero legado es el de Leonardo y Galileo. “Somos meteoritos que no dejan huella”, dijo. “A menos que te conviertas en Leonardo o Galileo”.

 The New York Times