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Por Jack Nicas

SAN FRANCISCO — A pesar de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, y las pasadas reprimendas del Presidente Donald J. Trump de que “empiecen a construir sus malditas computadoras y cosas en este País”, es poco probable que Apple acerque su manufactura más al País.

Un diminuto tornillo ilustra el motivo.

En el 2012, Timothy D. Cook, el director ejecutivo de Apple, anunció que la compañía fabricaría la computadora Mac Pro en EU, su primer producto en años en ser manufacturado por trabajadores estadounidenses.

Sin embargo, cuando Apple empezó a hacer la computadora de 3 mil dólares en Texas, batalló para encontrar suficientes tornillos, de acuerdo con tres personas que trabajaron en el proyecto y que hablaron bajo la condición del anonimato.

En China, Apple dependía de fábricas que producen enormes cantidades de tornillos a la medida con poco tiempo de anticipación.

En Texas, las pruebas de las nuevas versiones de la computadora se vieron retrasadas porque un taller de torno de 20 empleados podía producir a lo sumo mil tornillos diarios. Para cuando la computadora estuvo lista para la producción en masa, Apple había ordenado los tornillos a China.

Los desafíos ilustran los problemas que enfrentaría Apple si tratara de reubicar una cantidad significativa de manufactura de China. La compañía no ha hallado un país que pueda igualar la combinación de escala, habilidades, infraestructura y costo que ofrece China.

Apple ha intentado diversificar su cadena de suministros, pero se ha dirigido a India y Vietnam, reporta un ejecutivo de Apple que pidió no ser identificado.

Cook guió el cambio de Apple a la manufactura extranjera en el 2004, una medida que recortó costos y proporcionó la enorme escala necesaria para producir algunos de los productos tecnológicos de mayores ventas en la historia. Apple contrató a grandes fábricas en China, algunas con cientos de miles de empleados, para que realizaran gran parte del trabajo.

Cook se irrita ante la noción de que los iPhones están hechos en China. Apple aclara que una fábrica de Kentucky produce las pantallas y que una compañía de Texas hace la tecnología láser para el reconocimiento facial.
Cook también ha disputado que la mano de obra barata sea la razón por la que Apple continúa en China. Aunque eso no le viene nada mal.

La Mac Pro de fabricación estadounidense resultó ser una de las computadoras más caras de Apple. Los proveedores chinos embarcaban componentes a Texas. Pero en algunos casos, el equipo en Texas necesitaba partes nuevas a medida que los diseños cambiaban, y los ingenieros recurrían a talleres cercanos.

Flextronics, la empresa elegida para construir las computadoras, contrató a Caldwell Manufacturing para que hiciera 28 mil tornillos.

A Stephen Melo, propietario de Caldwell, le pareció irónico que Apple, líder en la manufactura offshore, hubiera hecho un pedido enorme. “Es difícil invertir en eso en EU porque esas cosas se compran muy baratas en el extranjero”, dijo.
No pudo hacer los tornillos precisos que Apple quería.

Otra frustración: los obreros estadounidenses no trabajarán las 24 horas. Las fábricas chinas tienen turnos que cubren todas las horas, si es necesario, y los trabajadores a veces incluso son despertados para cumplir con las metas de producción.

Susan Helper, profesora de Economía en la Universidad Case Western Reserve, en Cleveland, dijo que Apple podría hacer más productos en EU si dependiera de la robótica y de ingenieros especializados en lugar de grandes cantidades de operarios de bajos sueldos.

Dijo que el Gobierno y la industria necesitarían mejorar la capacitación laboral y la infraestructura de la cadena de suministro. Pero añadió que hay pocas posibilidades de que todo eso ocurra.

Apple aún ensambla la Mac Pro en Texas. Pero el modelo ha registrado bajas ventas, y la empresa no lo ha modernizado desde el 2013.

The New York Times