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Por Niki Kitsantonis

ATENAS — La crisis económica de Grecia, de 10 años de duración, ha cobrado un precio alto: cientos de miles de empleos se perdieron, los ingresos quedaron diezmados y los impuestos se dispararon. Se dio al traste con las esperanzas para el futuro.

Para Anna, de 68 años, la crisis tuvo consecuencias devastadoras. Su esposo, un chofer de camiones jubilado, se quitó la vida en un parque hace dos años, a los 66, después de que una serie de recortes a las pensiones lo hundieron en la desesperación.

“No dejaba de decir, ‘He trabajado tantos años. ¿Y qué me quedó? ¿Cómo vamos a vivir?’”, dijo Anna, quien solicitó que no se publicara su nombre completo.

Los índices de depresión y suicidio se elevaron de manera alarmante durante la crisis de deuda griega, dicen estudios y expertos en salud, al tiempo que los acreedores del País impusieron estrictas medidas de austeridad que mermaron la habilidad de respuesta de los servicios de salud.

Eso llevó a que los hospitales psiquiátricos y clínicas se vieran rebasados y a un aumento del 40 por ciento en los suicidios del 2010 al 2015.

El índice de suicidios cayó en el 2016 y el 2017, arrojan las cifras de la Policía, pero aumentaron de nuevo en los primeros 10 meses del 2018.

El Ministerio de Salud griego convocó un panel de expertos en salud mental en noviembre para preparar campañas de concientización, así como planes para entrenar a los médicos generales a detectar mejor la depresión y otros problemas de salud mental.

En Evangelismos, uno de los hospitales estatales más grandes de la Capital, docenas de pacientes eran atendidos en los corredores del pabellón psiquiátrico en abril.

En el verano, el sindicato de trabajadores del hospital se quejó ante un fiscal de que la clínica estaba dando cabida al doble de su capacidad máxima, con catres en los corredores y en los consultorios. “Es como un establo”, dijo Ilias Sioras, presidente del sindicato.

El Hospital Psiquiátrico Dromokaiteio en Atenas también padece de hacinamiento, con un aumento del 12.3 por ciento en admisiones en el 2017 y los miembros de su staff montando huelgas con regularidad para denunciar las condiciones.

Y en Dafni, el Hospital Psiquiátrico Attica, que acepta sólo casos muy serios, “el impacto de la crisis económica se ve reflejado en las admisiones”, dijo Spiridoula Kalantzi, su directora, al señalar a un incremento del 9.6 por ciento en el 2017.

Una ley del 2016 que brinda acceso gratuito a cuidados de la salud para pacientes sin seguro médico ha brindado una red de seguridad, dijo Kalantzi.

Pero el aumento en la demanda de ayuda psicológica y psiquiátrica coincidió con menores niveles de staff y presupuestos recortados.

El gasto estatal anual en el rubro de salud mental fue reducido a la mitad en el curso del 2011 y 2012, y ha sufrido más recortes desde entonces.

“Mientras haya desempleo, inseguridad y deuda, los productos de la crisis financiera, este problema no desaparecerá”, dijo Sioras.”Temo que empeorará”.

 The New York Times