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Por Roy Furchgott

Todos los años, J. D. Power destaca los automóviles que conservan el porcentaje más alto de su precio original después de tres años. Pero el vehículo que los supera a todos nunca aparece en la lista.

Este ganador parecería un improbable campeón en valor. Luce casi igual que hace 72 años, cuando hizo su debut.

Prácticamente no tiene espacio para equipaje y su modelo básico tiene unos anémicos 3.2 caballos de fuerza que generan una velocidad máxima de 65 kilómetros por hora. Pero la razón por la que no aparecía en la lista es porque es una motoneta. Específicamente, una Vespa.

Pero entre las 24 clases de vehículos considerados en la lista Resale Value Awards (Premios al Valor de Reventa), el valor de retención promedio para vehículos de cuatro ruedas fue de 55.7 por ciento. Para todas las Vespa fue de 72.1 por ciento, de acuerdo con datos de J. D. Power.

Con la excepción de vehículos coleccionables, las motonetas Vespa retienen su valor mejor que cualquier otro vehículo en el camino.

Una razón podría ser que Vespa tiene un lugar singular en su mercado. Mientras que los autos de Porsche, Land Rover o Mercedes pudieran pelearse los compradores de lujo, el negocio de las motonetas es diferente.

“Vespa es una marca de lujo exclusiva”, dijo Chelsea Lahmers, fundadora de Moto Richmond, en Virginia, que vende Vespas y otras marcas de motonetas y motocicletas. “La mayoría de las marcas de lujo tienen competencia. Vespa no tiene”.

Esto no es estrictamente cierto. Honda ofrece la motoneta Metropolitan, Yamaha el Vino 50 y Genuine el Buddy, por nombrar algunos. De acuerdo con Trey Duren, vicepresidente de ventas y operaciones de Genuine, las tres marcas superan a Vespa en ventas en EU. Las tres son menos caras. Pero ninguna ha alcanzado el prestigio o retención de valor de Vespa.

Comprar una motoneta Vespa nueva no es una iniciativa de bajo costo. El modelo más básico, la Primavera 50cc, cuesta 3 mil 800 dólares. La Vespa 946 RED de edición especial es la más cara, con un precio de 10 mil 500 dólares.

Pero ni siquiera la motoneta de lujo de la BMW, la C650 GT, un coloso de 60 caballos de fuerza con una velocidad máxima de 180 kilómetros por hora que cuesta 11 mil dólares, ha logrado capturar un público similar al de Vespa.

Las motonetas grandes como la de BMW son lo que los aficionados a estos vehículos llaman una “maxi”.

Los tradicionalistas sostienen que aunque las maxis tienen un cuadro abierto y llantas pequeñas —sellos distintivos de una motoneta— están en una categoría aparte. “Cuando te subes a la maxi motoneta, has perdido lo de motoneta”, dijo Peter Lundgren, dueño de una Vespa.

Vespa se ha adherido a la estética de su debut original de 1946, lo que se suma a su encanto. Ha conservado la carrocería de metal mientras que los competidores usan plástico. “Tiene el nivel más alto de ajuste y acabado de cualquier cosa que vendemos”, dijo Lahmers. “Son hermosas. Todo sobre ellas es hermoso”.

Piaggio, el fabricante de Vespa, tiene una reputación de confiabilidad. Pero lo que probablemente impulsa más el valor de retención es la imagen que Vespa ha pulido en la cultura popular durante más de 72 años. Se convirtió en el ideal romántico de la motoneta cuando Gregory Peck y Audrey Hepburn viajaron en una en la película “Vacaciones en Roma” de 1953. Fue un elemento de rigor en el movimiento mod británico de los 60.

La marca Vespa es tan dominante que su nombre se ha vuelto sinónimo de motoneta.

“La gente viene a una concesionaria Yamaha a comprar una motoneta Vino y dice, ‘quiero esa Vespa’”, dijo Lundgren.

The New York Times