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Por Jack Ewing y Jason Horowitz

Italia ha caído oficialmente en recesión, y Europa se encuentra básicamente en un estancamiento económico, lo que eleva las ansiedades de que el mundo está al borde de una desaceleración significativa.

Es probable que el pésimo desempeño de la economía italiana, reportado el 31 de enero por las agencias oficiales de estadísticas, agrave las relaciones entre la Comisión Europea y el Gobierno populista de Italia, que ha emprendido políticas de gastos ampliamente consideradas como irresponsables. El Continente ya lidia con el Brexit.

Al mismo tiempo, la economía de China está en desaceleración.

En Italia, la carga de deuda del Gobierno es una de las más altas del mundo. Una caída prolongada contribuiría al riesgo de incumplimiento de pago, con repercusiones globales.

En el pasado, el Banco Central Europeo ha salido al rescate de Europa, y de Italia en particular, pero tiene menos alcance para hacerlo ahora. El Banco está recortando sus compras de bonos del Gobierno, una medida de estímulo que ayudó a asegurar que hubiera compradores para la deuda del Gobierno italiano.

“Tenemos un ímpetu económico más débil y al mismo tiempo el BCE está saliendo del mercado”, dijo Katharina Utermöhl, economista en la aseguradora alemana Allianz. “Eso significa que hay menos margen para errores de políticas”.

Giuseppe Conte, el Primer Ministro italiano, difícilmente tranquilizó a sus socios europeos cuando dijo que el revés económico no tenía nada que ver con su Gobierno.

“No estoy preocupado en lo más mínimo”, expresó Conte, diciendo que la recesión era “temporal” y culpando a la guerra arancelaria entre Estados Unidos y China que había perjudicado al principal socio comercial de Italia, Alemania, y “nos dejará a todos perdiendo”.

La economía italiana se contrajo 0.2 por ciento en el cuarto trimestre del 2018 en comparación con el tercer trimestre, reportó Istat, la agencia italiana de estadísticas. Fue el segundo trimestre consecutivo de producción a la baja. Es la tercera recesión de Italia desde el 2008.

El crecimiento en la eurozona misma fue de 0.2 por ciento en el cuarto trimestre comparado con el tercer trimestre, indicó la agencia de estadísticas de la Unión Europea.

Esa tasa igualó a la del trimestre anterior y, con todo y lo anémica que es, podría haber sido peor si no fuera por España y Francia. La economía española creció a un paso inesperadamente firme, subiendo 0.7 por ciento en el cuarto trimestre comparado con el tercero. Y en Francia, donde el Gobierno ha estado batallando con protestas públicas masivas por las limitaciones económicas, el crecimiento fue del 0.3 por ciento.

Los economistas coinciden con Conte en un punto: las calamidades de China agobian a Europa.
Durante la última década, Europa se benefició económicamente del impulso de China por modernizar su infraestructura. China iguala a EU como un cliente de maquinaria pesada alemana, como grúas, máquinas textiles o equipo para acereras, y compañías como Volkswagen han convertido al País en una prioridad.

Detractores del Gobierno italiano culpan a sus políticas económicas internas de su desempeño. Los economistas dicen que la alianza populista ha sembrado incertidumbre, lo que provoca que muchos italianos gasten menos. Una caída en el gasto del consumidor fue un culpable importante en el revés de la economía.

Después de una larga pelea el año pasado con Bruselas, el Gobierno italiano elevó el gasto para programas más amplios de bienestar social y pensionas generosas.

Algunos dijeron que el dolor económico podría ser la única forma de romper el maleficio de los populistas italianos. Pero otros advirtieron que una economía en problemas ayudó a establecer las condiciones que propiciaron el ascenso de los partidos extremos.

El Gobierno italiano no perdió tiempo en culpar a sus predecesores.

“Los datos de hoy del Istat muestran una cosa fundamental, que quienes estuvieron en el Gobierno antes que nosotros nos mintieron”, declaró Luigi Di Maio, Ministro de Desarrollo Económico de Italia. “Nunca nos sacaron de la crisis”.

 The New York Times