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Por Benedict Carey

Algunos legisladores y doctores últimamente están preocupándose nuevamente por los peligros de la mariguana. Los expertos distinguen entre la “nueva cannabis” —legal, altamente potente, disponible en comestibles y cigarros electrónicos— y a la antigua versión, la hierba más suave.

Los niveles de THC, el químico que produce el efecto narcótico de la mariguana, han estado al alza al menos durante tres décadas.

La preocupación se enfoca en el vínculo entre el uso excesivo y la psicosis en la gente joven. Los doctores sospecharon primero de un vínculo hace unos 70 años y la evidencia se ha acumulado desde entonces.

En el libro “Tell Your Children”, Alex Berenson, ex reportero del New York Times, argumenta que la legalización pone a una generación en un riesgo mayor de esquizofrenia y otros síndromes psicóticos. Los críticos dicen que el argumento es exagerado.

El cannabis puede causar psicosis, pero también puede causarla el abuso de la cafeína, la nicotina, el alcohol, los estimulantes y los alucinógenos.

La psicosis es una desorientación temporal con visiones y sonidos extraños e imaginados, a menudo acompañada de paranoia. La mayoría de las personas que tienen una experiencia psicótica no desarrolla una condición persistente, como la esquizofrenia, que se caracteriza por episodios de psicosis que recurren durante años.

Hasta ahora, la evidencia no es lo bastante sólida para responder si el uso excesivo del cannabis puede causar esquizofrenia u otros síndromes.

El debate se centra en la distinción entre correlación y causalidad. Las personas con problemas psicóticos a menudo usan cannabis con regularidad. Pero no está claro qué fue primero, el hábito del cannabis o las psicosis.

Hay evidencia circunstancial de un mecanismo biológico para que el cannabis pudiera causar un trastorno psicótico, que tienden a surgir al final de la adolescencia o inicios de la edad adulta, durante o después de un periodo de rápido desarrollo cerebral.

En los años de la adolescencia, el cerebro elimina las conexiones innecesarias entre las células cerebrales de la corteza prefrontal —donde ocurre el pensamiento y la planeación— y la región que es perturbada en condiciones psicóticas. La región es rica en receptores CB1, que están involucrados en la eliminación o poda sináptica, y son activados por el uso del cannabis. Las alteraciones al proceso de poda bien podrían incrementar el riesgo de esquizofrenia, de acuerdo con investigaciones recientes.

Las condiciones psicóticas tienden a ser de familia, lo que sugiere que hay una vulnerabilidad genética heredada. De acuerdo con estudios, la gente con mayor riesgo de psicosis tiene más probabilidades de experimentar paranoia con el uso de cannabis que gente sin esos antecedentes.

“Mi estudio claramente muestra que el cannabis no causa esquizofrenia por sí solo”, dijo Lynn E. DeLisi, de la Facultad de Medicina de Harvard. “Más bien, se requiere una predisposición genética”.

Es probable, agregó, que el uso del cannabis durante la adolescencia y hasta los 25 años pueda desencadenar la esquizofrenia.

En pocas palabras: el uso regular de la nueva cannabis de alta potencia podría, de hecho, ser un riesgo para personas jóvenes que tienen un familiar con una condición psicótica. La mayoría de los expertos concuerda, al menos, en esa advertencia.

The New York Times