• |
  • |

Por Miles Ives

SINGAPUR — Un viernes por la noche, Zara Tan y dos amigas salieron a beber a un bar pop-up al aire libre en la Torre Golden Mile, un edificio de la era de los 70 con vistas al distrito financiero de Singapur.

Tan, de 24 años, dijo que la atmósfera del bar, llamado el Great Escape, era más centrada de lo que por lo general veía en los elegantes clubes del Centro de Singapur. “Sería aburrido si todo fuera lo mismo”, dijo. “Por eso es que este lugar es tan valioso para gente como nosotros”.

Los que se conocen como edificios brutalistas, como la Torre Golden Mile, son refugios emergentes para las subculturas artísticas populares que en su mayoría están ausentes de Singapur, un centro bancario conocido por su gestión pública a menudo controladora.

Otros los ven como indicadores de identidad nacional porque fueron diseñados por una generación de arquitectos locales tras la fundación de la ciudad-Estado en 1965. Representan las “esperanzas y aspiraciones” iniciales de Singapur, dijo Darren Soh, un fotógrafo arquitectónico.

Pero unos cuantos monumentos brutalistas están a punto de ser vendidos a urbanizadores, lo que ha motivado a los entusiastas a intentar que sean designados como protegidos. Ha suscitado un debate sobre qué arquitectura vale la pena salvar.

El brutalismo se refiere a edificios modernistas de simplicidad austera y bordes sin pulir, cuya característica principal es el concreto en bruto. Ho Weng Hin, socio en la consultoría arquitectónica local Studio Lapis, dijo que la versión singapurense de ese estilo evolucionó para reflejar sensibilidades locales y un clima tropical.

El brutalismo cayó de la gracia a nivel mundial más o menos en los 80, pero eso ha estado cambiando recientemente en Occidente. Un grupo de arquitectos en Boston ha propuesto rebautizar al estilo como “heroico”. Partidarios del estilo en Singapur esperan que la misma tendencia se afiance ahí también. Pero enfrentan obstáculos.

El horizonte de Singapur es dominado por torres de vidrio y acero. Los edificios brutalistas son ampliamente considerados como monstruosidades por el público. A menudo tienen propiedad compartida de instalaciones en común. Y debido a que muchos propietarios piensan que vender sus unidades colectivamente es una mejor apuesta financiera que invertir en su conservación, en gran parte han caído en el deterioro.

Un ejemplo es el Complejo Golden Mile, un edificio dramáticamente terraceado en la misma calle que Golden Mile Tower, que fue puesto a la venta en noviembre a un precio mínimo de 800 millones de dólares singapurenses, o alrededor de 587 millones de dólares. Eileen Chua, de 40 años, cuya familia tiene tres generaciones de vivir allí y es dueña de una tienda de conveniencia en la planta baja, dijo que el edificio de 16 pisos se había vuelto “venido a menos”.

Pero los partidarios están haciendo un llamado para que el Gobierno designe a algunos de los edificios brutalistas como sitios para conservación. Los críticos de la Autoridad de Remodelación Urbana señalan que el 100 por ciento de los propietarios deben aprobar un plan de conservación, mientras que para una venta colectiva se requiere una aprobación del 80 por ciento, lo que hace que la conservación sea poco probable.

Chua dijo anticipar que la tienda de su familia se venda en al menos 2 millones de dólares singapurenses, o casi 1.5 millones de dólares. Señaló que los inusuales elementos de diseño del edificio no eran suficientes para cambiar de opinión.

“Es simple cuestión de dólares y centavos”, dijo Chua.

The New York Times