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Por Raphael Minder

MADRID — Gibraltar, el diminuto territorio británico en la punta del sur de España, ha sido hasta ahora poco más que un pie de página en las tensas negociaciones en torno a la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea.

Pero el lenguaje usado en un documento aprobado por los diplomáticos del bloque para describir a Gibraltar como una “colonia” enfureció al Gobierno británico porque parecía respaldar la posición de España en una disputa de mucho tiempo.

El altercado tiene el potencial de convertirse en un enfrenamiento diplomático y político mucho mayor, que suma otro dolor de cabeza al proceso conocido como Brexit.

Una nota de pie de página en los planes de contingencia para las disposiciones para viajar después de Brexit hacía referencia a Gibraltar como “una colonia de la Corona británica” en lugar de un territorio británico en ultramar. Eso reflejaba las opiniones de España, que ha intentado valerse de las pláticas para resucitar sus afirmaciones de soberanía sobre el área.

La nota también declaraba que Gibraltar era una disputa territorial continua “para la cual se debe llegar a una solución” de conformidad con las reglas de la ONU.

El lenguaje no tiene efecto inmediato sobre el estatus de Gibraltar, un territorio de siete kilómetros cuadrados y alrededor de 30 mil habitantes. Pero el Gobierno británico lo llamó “completamente inaceptable”.

Gibraltar, que se convirtió en territorio británico bajo un tratado de 1713, tiene mucho tiempo de ser un punto de desacuerdo entre Londres y Madrid, con forcejeos en materia de controles fronterizos, contrabando y acceso a las aguas del territorio.

España señala que el mismo tratado también le dio a Gran Bretaña la isla de Menorca, que devolvió al control español hace más de un siglo. Gran Bretaña dice que apoya a los residentes de Gibraltar, quienes en un referéndum del 2002 rechazaron de forma abrumadora la idea de compartir soberanía con España.

Bajo los términos establecidos cuando Gran Bretaña se unió al bloque en los 70, Gibraltar tiene estatus especial como puerto libre, excluido de la unión aduanera de Europa.

Cuando Gran Bretaña llevó a cabo un referéndum sobre su membresía en la Unión Europea en el 2016, el 96 por ciento de los gibraltareños apoyó permanecer en el bloque. Pero el Gobierno socialista de minoría del Primer Ministro Pedro Sánchez de España está bajo presión de partidos de Oposición de derecha para impulsar la agenda de Gibraltar.

En las negociaciones del Brexit, España logró que se incluyeran algunas concesiones, como una promesa de Londres de limitar los diferenciales de precio entre artículos de tabaco vendidos en España y en Gibraltar.

“Con el Brexit todos perdemos, particularmente el Reino Unido, pero en lo que respecta a Gibraltar, España gana”.

 The New York Times