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Por Carl Zimmer

En el curso de la última década, la Cueva de Denisova, en Siberia, ha producido fósiles fascinantes.

Esos fósiles contienen ADN que data de decenas de miles de años. Ese material genético muestra que los denisovanos fueron una rama aparte de la evolución humana, un linaje perdido.

Los denisovanos se cruzaron con los humanos modernos antes de desaparecer. Pueblos desde Asia Oriental hasta Nueva Guinea aún portan ADN denisovano.

Los métodos estándares de datación para los fósiles de la cueva han dejado perplejos a los científicos.

“Todo mundo dijo, ‘estos denisovanos, no tenemos idea de qué tan antiguos son’”, comentó Katerina Douka, arqueóloga en el Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana, en Alemania.

Durante los últimos seis años, Douka y otros han estado creando una historia de la Cueva de Denisova. Han datado 103 capas de sedimento, así como 50 objetos encontrados en ellas, como huesos, trozos de carbón y herramientas.

Los científicos revelaron esta cronología en artículos publicados el mes pasado, mostrando que los humanos ocuparon la cueva quizá hasta durante 300 mil años. Esto plantea algunos indicios intrigantes de que los denisovanos pueden haber sido capaces de pensamiento sofisticado, a la par de los humanos modernos.

La cueva tiene una cámara principal grande con un techo alto; desde allí, pasadizos llevan a cámaras más pequeñas. Durante los últimos cientos de miles de años, se ha acumulado sedimento en el piso de la cueva.

En los 70, científicos rusos empezaron a cavar en ese sedimento, encontrando fósiles de animales, fragmentos de huesos humanoides y miles de herramientas de piedra, así como brazaletes y otros adornos.

En el 2010, investigadores del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva anunciaron que habían encontrado ADN en dientes y huesos de la cueva. Además del ADN denisovano, hallaron unos cuantos fragmentos de huesos que contenían ADN neandertal.

Los humanos modernos comparten un ancestro común con los denisovanos y neandertales que vivieron hace más o menos 600 mil años. Más tarde —hace unos 400 mil años— los linajes neandertal y denisovano se dividieron.

Los primeros indicios de vida humana en la cueva —herramientas de piedra simples— datan de hace más de 287 mil años. Las herramientas por sí solas no pueden indicar si esas primeras personas eran denisovanas o neandertales.

Sin embargo, no son del estilo que se sabe que hacían los neandertales, lo que sugiere que los denisovanos las crearon.

No fue hasta hace unos 200 mil años que el ADN denisovano más antiguo sale a la luz. Una muestra de ADN neandertal proviene de una capa que se formó hace entre 205 mil y 172 mil años.

En agosto, los investigadores reportaron un fragmento de hueso de una niña cuya madre era neandertal y su padre era denisovano. En el nuevo estudio, los investigadores estiman que esta hija híbrida vivió entre hace 79 mil 100 y 118 mil 100 años.

Los investigadores no hallaron restos neandertales en las capas más recientes del piso de la cueva, sólo denisovanos.

Hace alrededor de 45 mil años, empiezan a aparecer artefactos nuevos. Estos incluyen piezas puntiagudas de hueso, así como ornamentos como cuentas y brazaletes de piedra. Los humanos modernos evolucionaron en África y se expandieron a otros continentes. Pueden haber llegado a lo que ahora es Siberia.

Pero Michael Shunkov, coautor de los nuevos estudios y funcionario de la Academia Rusia de Ciencias, discrepa. Las sofisticadas herramientas en la Cueva de Denisova “no muestran indicios claros de influencias externas”, dijo vía correo electrónico.

En lugar de eso, cree que los denisovanos que ocuparon la cueva desarrollaron esta tecnología por sí solos. Una manera de resolver esta interrogante sería encontrando fósiles humanos de ese periodo. Los investigadores están escudriñando el piso de la cueva en busca de más fósiles.

The New York Times