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Por Dominic P. Papatola

MINNEAPOLIS, Minnesota — Los artistas en Theater 55 creían que su montaje de “Hair” era tan subversivo como lo fue la producción original hace medio siglo.

No era que el musical de rock antiestablishment hiciera una nueva repercusión en un País polarizado. Era el reparto: Claude, el inquieto líder de una tribu de hippies amantes de la libertad, tenía 53 años.

El irreverente Berger tenía 59. Woof, quien habla maravillas de los placeres carnales, tenía 71.

Este montaje fue el primero realizado por Theater 55, una compañía que celebra a los adultos mayores como artistas. El elenco de 26 miembros cantando sobre la Era de Acuario era peculiar por su abundancia de arrugas sin tapujos.

Cuando los varones hablaban sobre sus rizos “brillantes, relucientes y abundantes”, era difícil no notar sus entradas marcadas y un cabello que es más canoso que rubio y sedoso.

“No tratamos de fingir que somos veinteañeros”, dijo Brent Berheim, quien trabaja para una compañía de servicios financieros, pero interpretó a Claude en las funciones. “Cierto, la obra trata sobre juventud, pero también sobre un entorno y una época”.

“Hair” cautivó a la crítica cuando fue estrenada en Broadway en 1968, y covers de sus canciones, como “Aquarius” y “Good Morning Starshine”, se convirtieron en elementos esenciales de la radio.

Este reparto de “Hair” tenía diversos niveles de experiencia teatral. Algunos miembros tenían años de trabajar arduamente en el circuito de teatro comunitario o tenían créditos en música o danza. Otros jamás habían pisado un escenario.

“Así sean jóvenes o mayores, aún existen las mismas inseguridades, las mismas dudas y el mismo sentido de que si abres tu mente y tu ser a una nueva aventura, vas a aprender algo”, observó Richard Hitchler, fundador de Theater 55.

Algo que aprendió la compañía es que la obra aún provoca una reacción. El padre de Angela Walberg, quien prestó servicio en la Guerra de Vietnam, no podía verla encarnar el papel de Sheila. Le recordaba el volver a casa después de la guerra y ser llamado un “asesino de bebés”.

Brenda Starr, de 70 años, se recuperó de un infarto un mes antes de la noche de estreno para actuar en la obra. A Starr le tocó vivir el movimiento de derechos civiles y veía la labor de

Theater 55 como otro frente en la batalla por la justicia social. “No estamos dispuestos a aceptar el statu quo y las ideas sociales sobre envejecer”, aseveró.

¿Y acaso el reparto se desnudó en la famosa escena al final del primer acto? Hitchler dijo que los actores tomaban decisiones individuales de una función a otra, aunque no se trataba solamente de recato. “Para ser sincero, no todos se pueden desvestir tan rápido”, comentó.

 The New York Times