• |
  • |

Por Siddhartha Mitter

LAGOS, Nigeria — Varios autos se desprendieron del tráfico y depositaron a la élite de la Ciudad, vestida para impresionar, en el Centro Cívico, un edificio de concreto y acero frente a la Laguna de Lagos.

Las mujeres, rebosantes de belleza y poder, hacían una pausa en el patio para dar entrevistas de televisión.

El Art X Lagos estaba cumpliendo con su reputación como un acontecimiento de moda. No sólo coleccionistas, sino los influencers, los curiosos y la multitud de Instagram, atestaron la principal feria de África Occidental en noviembre.

Llenaron el recinto para escuchar la conferencia de Yinka Shonibare, el distinguido artista británico-nigeriano. El OOni de Ife, un rey yoruba, hizo acto de presencia, escoltado por cantores de alabanzas. Las aperturas de galerías por toda la Ciudad y la Cumbre de Arte, una reunión de dos días que tuvo como invitado especial al celebrado pintor Kehinde Wiley, traído por el consulado de EU, fueron tema de conversación durante días.

Esta enorme Ciudad —con cálculos de población que varían entre 13 y 21 millones de habitantes— es dinámica. Sí, las vialidades están congestionadas, la corrupción política es desenfrenada y los cortes de electricidad hacen que entren en funcionamiento ejércitos de generadores. Pero los lagosenses están orgullosos de ser “movidos”, una mezcla de esfuerzo, imaginación y optimismo impulsivo, y aceptarán cualquier reto.

El comercio, la música y la moda han prosperado desde hace mucho tiempo en medio del caos. Y ahora, con su base sólida de coleccionistas y su creciente red de galerías y espacios alternativos, el “ecosistema” del arte está logrando una masa crítica. Durante todo el otoño, se celebran festivales dedicados a la literatura, poesía, fotografía, teatro y moda.

Art X, con apenas tres años, ya es un pilar de la temporada cultural que ha surgido. Este otoño se traslapará con la Bienal de Lagos, un deshilvanado evento comunitario que inició en el 2017.

“La Ciudad aún tiene esa reputación negativa”, dijo Tokini Peterside, fundadora de Art X. “Confiamos en redimir parte de esa imagen al proporcionar buenos motivos para que la gente venga a Lagos”.

Recientemente, artistas contemporáneos nigerianos han hallado éxito en el extranjero. Obras de la pintora Njideka Akunyili-Crosby, radicada en Los Ángeles, se han vendido en más de 3 millones de dólares.

El artista de sonido e instalaciones Emeka Ogboh, que opera en Berlín, fue finalista para el Premio Hugo Boss 2018 del Museo Guggenheim.

La escena de Lagos une a artistas locales con aquellos que vivieron o estudiaron en el extranjero, pero regresaron, inspirados a crear en medio de la energía de la Ciudad. “Hay más personas que saben que pueden realmente sobrevivir como artistas”, dijo Victor Ehikhamenor, pintor y escultor que regresó de EU en el 2008.

Gerald Chukwuma, un escultor nigeriano, presentó nueva obra en la feria con la Galería 1957, con sede en Ghana, que tiene un róster panafricano.
Su tema era el Desembarco Igbo.

Es la historia de personas esclavizadas de lo que ahora es Nigeria, que, al desembarcar en Georgia, EU, en 1803, prefirieron regresar caminando al mar encadenados que someterse.
Art X es de una escala comparable a las ferias de arte contemporáneo enfocadas en África, la 1-54 (realizada en Londres, Nueva York y Marrakech) y AKAA, en París.

Pero mientras que esas ferias se dirigen a coleccionistas internacionales, Peterside inició el evento en Lagos como una inversión cultural en la Ciudad y una apuesta de negocios a la pujante clase coleccionista de Nigeria.

La renovación generacional está revolucionando los hábitos en la escena de las galerías de Lagos. Galeristas jóvenes como Adenrele Sonariwo, en la Galería Rele, están alentando a nuevas audiencias. “Tienes que seguir invitando a apreciadores más jóvenes”, dijo. “Uno no espera que ellos empiecen de inmediato a coleccionar o a entender. Tiene que ser una cosa constante”.

Sonariwo opera en múltiples frentes. Celebra una exhibición anual Contemporáneos Jóvenes, de artistas que ella misma busca. En el 2017, fue curadora del primer pabellón de Nigeria en la Bienal de Venecia. La Cumbre de Arte también fue su iniciativa —un esfuerzo, dijo, para reunir el “ecosistema” en torno a un sentido de intereses compartidos, centrado en los artistas.

The New York Times