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Por Alexandra E. Petri

Maeen Ali recuerda cuando vio por primera vez el texto “Día de Castigar a un Musulmán” en línea. La carta, enviada por correo la primavera pasada en toda Inglaterra, exhortaba a actos de violencia que iban desde arrancar el velo a una mujer hasta atacar mezquitas con bombas.

La campaña de odio instó a la Policía en Nueva York y otras ciudades grandes a intensificar los patrullajes alrededor de las mezquitas y los centros islámicos el día especificado.

Ali dijo que estuvo consumido por pensamientos sobre la seguridad de sus cuatro hijos. “Eso simplemente me hizo hervir por dentro”, afirmó Ali, de 38 años, que vive en Brooklyn y se mudó a Estados Unidos desde Yemen en 1990.

“Eso fue cuando me dije que era realmente importante salir y proteger a los musulmanes en la comunidad”.

Ali es uno de los primeros 30 miembros del Patrullaje y Servicios de la Comunidad Musulmana, integrado totalmente por voluntarios, que operará en Brooklyn con la meta de expandirse con el tiempo a toda la Ciudad.

El grupo esperaba rápidamente crecer su flotilla de dos patrullas, diseñadas para asemejar los autos de Policía con luces de emergencia rojas y blancas.

El grupo recibió capacitación dirigida por oficiales fuera de servicio del Departamento de Policía. “Es como una asociación de vigilancia de barrio, pero en grande”, señaló Noor Rabah, de 31 años, vicepresidente del grupo.

El patrullaje desarmado ofrecerá servicios de traducción, explicará matices culturales, reportará actividad sospechosa, responderá a accidentes de tránsito y ayudará en búsquedas de desaparecidos.

“Se derrumbaron más que edificios en el 9/11”, dijo Eric L. Adams, presidente del distrito de Brooklyn. “La confianza entre las comunidades se vino abajo. La estamos reconstruyendo un ladrillo a la vez, y este patrullaje es uno de esos ladrillos”.

Los líderes indicaron que el grupo es autofinanciado e hizo uso de donativos para comprar autos y uniformes. Los voluntarios planean trabajar por turnos, vigilando las horas de llegada y salida en tres escuelas islámicas y realizando patrullajes de las 17:00 a las 23:00 horas, principalmente cerca de mezquitas y paradas de autobús y del metro.

Los organizadores dijeron que estaban preparados para los escépticos, pero no para el vituperio desatado cuando una foto de sus nuevas patrullas apareció en Facebook e Instagram.

La hostilidad se propagó luego de que un sitio en internet de extrema derecha canadiense, Rebel Media, subió un video corto en YouTube. Los comentarios en línea incluían acusaciones de que el grupo era un pretexto para la ley sharia, y peor.

La Policía recibió llamadas de residentes preocupados tras los comentarios en las redes sociales, llevando a los oficiales de Policía a celebrar una reunión con miembros del Patrullaje de la Comunidad Musulmana para abordar los parámetros: llamar a la línea de emergencia 911 si se toparan con algo sospechoso, y no tomar ninguna acción de imposición de la ley por sí solos.

Patrullajes así trabajan de la mano con la Policía, pero no son aprobados ni regulados por el Departamento de Policía. Nueva York es hogar de unos 769 mil musulmanes. Conforman alrededor del 9 por ciento de la población de la Ciudad, pero representan el 22 por ciento de todos los musulmanes radicados en EU, de acuerdo con Musulmanes para el Progreso Estadounidense.

En el 2017 hubo 14 incidentes de odio antimusulmanes reportados en la Ciudad, de acuerdo con el reporte anual del Departamento de Policía. El año pasado, hubo 14 incidentes de odio registrados contra musulmanes durante los primeros tres trimestres del año, los datos más recientes disponibles.

Huda Quhshi, de 39 años, propietaria de Le’Jemalik Salon & Boutique, dijo haberse sentido feliz cuando vio un video de una patrulla de la comunidad en línea. La protección adicional es bienvenida, aseguró, particularmente para las mujeres que visten hijabs y son especialmente vulnerables al acoso.

Comentó que su hija adolescente ha tenido problemas así. “Con todo lo que está pasando, como que sientes que todo el mundo está contra los musulmanes”, expresó. “Así que se siente bien saber que hay alguien allí, vigilando”.

 The New York Times