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Por Emma G. Fitzsimmons y Edgar Sandoval

En enero, un pasajero dormido fue apuñalado en la cabeza con un desarmador en el metro de Nueva York. Un mes antes, un oficial de Policía repelió el ataque de cinco hombres indigentes en un andén. Y este mes, un hombre fue baleado mortalmente en una estación del metro, el primer asesinato registrado en el sistema en seis meses.

El metro ha progresado mucho desde los años 80 y 90 cuando la violencia era desenfrenada. El sistema se ha vuelto muy seguro, con sólo un asesinato en el metro el año pasado comparado con 26 en 1990.

Pero en fechas recientes, los pasajeros han empezado a sentirse menos seguros, una creencia a menudo reforzada por un torrente de quejas emitidas en tiempo real en los medios sociales.

Los datos muestran que el crimen va en aumento: los delitos en el transporte público subieron 3.8 por ciento el año pasado, parte de un alza leve desde el 2014. Aun así, hubo sólo unos 2 mil 500 crímenes graves —incluyendo asesinatos, violaciones y robos— en el sistema el año pasado, o unos 7 al día, comparado con casi 17 mil 500 delitos en el transporte público en 1990.

“El sistema del metro sigue siendo increíblemente seguro, con aproximadamente un crimen por cada millón de pasajeros por día”, dijo Phil Walzak, vocero de la Policía.

Pero las preocupaciones en torno a la seguridad han hecho que algunos pasajeros cambien su conducta.

Ana Smith, de 62 años, mencionó que no deja que su nieto de 10 años viaje en el metro solo.“Tengo que estar con él”, dijo. “Tengo que protegerlo. Es demasiado peligroso”.

La Policía insiste en que el metro no presenta peligro y que algunos incidentes notables captados en los medios sociales han causado las percepciones de lo contrario.

Edward Delatorre, jefe de Policía del transporte público, dijo que el alza en los crímenes en el transporte público el año pasado fue impulsada principalmente por robos en Manhattan y que estaba agregando más oficiales al sistema como parte de un nuevo modelo de vigilancia policiaca bajo el Alcalde Bill de Blasio.

El número de pasajeros en el metro se ha disparado en el último cuarto de siglo, volviendo mucho más notable que el crimen haya permanecido bajo. Hubo unos mil millones de recorridos anuales en el metro en 1990, comparado con 1.7 mil millones de viajes en el 2017.

Pero William J. Bratton, ex comisionado de Policía de la Ciudad, sugirió en Twitter recientemente que el desorden en el metro podría señalar un regreso a las condiciones que llevaron al crimen al alza.

El día de Navidad, subió un video del oficial que repelía a los hombres y dijo que era un recuerdo de que el descenso de la Ciudad en la violencia había comenzado en el metro. “Todas las mermas en la calidad de vida y las señales de advertencia están allí para que suceda de nuevo”, afirmó.

La Policía indica que el reciente ascenso del crimen se debía en parte a redes de carteristas internacionales. Los neoyorquinos frecuentemente se topan con personas agitadas en el metro que gritan y amenazan a otros pasajeros. La Ciudad está luchando por lidiar con una población creciente de indigentes, muchos de quienes tienen problemas de salud mental.

Algunas de estas personas acaban en el metro. Delatorre comentó que no cree que haya más arranques de personas con problemas de salud mental en el metro que en el pasado.

“Creo que es más evidente”, dijo. “El Wi-Fi es más fuerte y ahora cada vez que algo ocurre, es transmitido de inmediato”.

 The New York Times