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Por Mike Ives

HONG KONG — Igual que muchos en toda Asia Oriental, los norcoreanos han estado intercambiando obsequios este mes para celebrar el Nuevo Año Lunar. Pero en lugar de té, dulces o ropa, algunos en este País pobre y aislado se están regalando  metanfetaminas en cristal.

Se dice que obsequiar y consumir metanfetaminas, un potente estimulante al que se le han achacado crisis de salud y adicciones por todo el mundo, es una costumbre bien establecida en Corea del Norte. Se dice que los consumidores se inyectan o inhalan la droga de manera tan casual como si fumaran un cigarro, sin conciencia de sus efectos destructivos.

“Hasta hace poco, las metanfetaminas en gran medida han sido vistas dentro de Corea del Norte como una droga potente que te da energía —algo así como un Red Bull intensificado”, señaló Andrei Lankov, experto sobre Corea del Norte en la Universidad Kookmin, en Seúl, Corea del Sur.

Las metanfetaminas fueron introducidas a la Península coreana durante el periodo colonial japonés y, desde los 70, muchos diplomáticos norcoreanos han sido arrestados en el extranjero por narcotráfico.

En los 90, Corea del Norte empezó a elaborar metanfetamina para su exportación, unas dos décadas después de comenzar a patrocinar el cultivo local de opio y la producción de opiáceos, de acuerdo con un estudio realizado por Sheena Chestnut Greitens, politóloga en la Universidad de Missouri.

Las metanfetaminas normalmente eran cruzadas por la frontera a China, o entregadas en altamar a grupos criminales como las triadas chinas o la yakuza japonesa.

Sin embargo, a mediados de la década del 2000 empezó a disminuir la producción de metanfetamina patrocinada por el Gobierno, indicó el estudio. Eso dejó un excedente de personas con las habilidades para producir metanfetaminas, muchos de quienes empezaron a vender al mercado local.

En medio de una falta crónica de cuidados de la salud en Corea del Norte, muchas personas toman opiáceos y estimulantes tipo anfetaminas como alternativas médicas percibidas, explicó Greitens.

El Gobierno norcoreano tiene mucho tiempo de negar que sus ciudadanos produzcan o consuman metanfetaminas. Pero los expertos afirman que la costumbre de regalar metanfetamina en cristal en Corea del Norte es esencialmente un secreto a voces y es popular sobre todo entre los jóvenes del País.

Aunque la metanfetamina es ilegal en Corea del Norte, igual que otras actividades económicas privadas allí, la droga se ha vuelto en efecto legal “porque los funcionarios reciben sobornos para hacerse de la vista gorda, y porque el Estado se beneficia indirectamente de la cadena alimenticia de sobornos que llega hasta los niveles más altos”, comentó Justin Hastings, politólogo en la Universidad de Sydney, en Australia.

“Mientras el consumo de la droga no plantee un reto al régimen, sino que en vez de ello adormezca la voluntad y las mentes del pueblo norcoreano, el Gobierno permite tácitamente que continúe”, dijo Greg Scarlatoiu, director ejecutivo del Comité para Derechos Humanos en Corea del Norte, un centro de pensadores en Washington.

 The New York Times