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Por Elisabetta Povoledo

ROMA — Hogar del Vaticano y del Papa, Roma no tiene competencia en su afirmación de ser el centro mundial de la Iglesia católica.

Sin embargo, la Ciudad también es sede de la mezquita más grande en Europa Occidental, el Salón del Reino de los Testigos de Jehová más grande en el Continente y, a partir de este año, el centro más importante en Europa propiedad de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Ocupando un terreno de 6 hectáreas cerca del anillo periférico externo de Roma, el enorme templo sobre una colina, cuyo desarrollo tomó casi 10 años, era difícil de ignorar durante su construcción, despertando la curiosidad de los romanos, independientemente de su fe.

Eso podría explicar por qué tantos italianos —más de 50 mil— visitaron el templo durante su apertura al público en general antes de su dedicación en marzo. Después de eso, sólo pueden entrar miembros de la Iglesia al corriente de sus obligaciones, aunque todo mundo es bienvenido en los terrenos del templo, indicaron los funcionarios.

“Es interesante descubrir otras creencias; te abre al mundo”, dijo Antonella Gamberoni, una bibliotecaria romana que lo visitó hace poco.

En este País predominantemente católico, los mormones son conocidos como los jóvenes de apariencia pulcra y sana que hablan italiano con acento estadounidense y son ignorados cuando hacen proselitismo.

El vínculo histórico de Roma con los primeros apóstoles Pedro y Pablo, que se cree murieron aquí, fue una razón por la que la Iglesia mormona estaba interesada en establecer un templo en la Ciudad.

“Por lo normal construimos un templo en una Capital si es una ubicación conveniente para nuestros miembros”, explicó Alessandro Dini-Ciacci, el funcionario responsable de la Iglesia mormona en Italia, que cuenta unos 26 mil miembros. “Roma tenía eso, más la ventaja adicional de ser un eje del cristianismo”.

El nuevo templo, el número 13 en Europa, dará servicio a Italia, así como a Malta, Grecia, Chipre, Albania y partes de Rumania.

Los templos de la Iglesia por lo normal están diseñados con la cultura local en mente. El complejo en Roma, que incluye una casa de huéspedes y un centro para visitantes, está organizado en torno a una plaza con paisajismo, atravesada por una fuente en forma de cascada.

Un patrón decorativo por todo el templo está inspirado en parte por el diseño de Miguel Ángel para la Plaza del Capitolio, en la cumbre de la Colina Capitolina en Roma.
“Los italianos respondieron al diseño de Miguel Ángel”, dijo Gordon Walker, un mormón de EU quien se ofreció de voluntario en la recepción al público. “Hablé con alguien que me dijo, ‘éste es nuestro templo, porque representa a Roma’”.

The New York Times