•  |
  •  |

Por Steven Kurutz

Para Beth Terry, la revelación llegó al leer sobre cómo los plásticos desechados causaban la muerte de polluelos de albatros. Era momento de desterrar al plástico de su vida.
Primero, se enfocó en su cocina y se deshizo de las bolsas de plástico, sopas de coditos con queso para microondas y ensaladas prelavadas en recipientes de plástico.

Luego se centró en su baño, donde cambió a champú en barra en lugar de botellas y elaboró su propio acondicionador para cabello con vinagre de sidra de manzana. La pasta de dientes sin empaque plástico era difícil de encontrar, así que comenzó a hacer la suya, con bicarbonato de sodio.

Algunas veces, su guerra contra el plástico creó momentos incómodos. Durante unas vacaciones a Disneyland, en California, Terry y su esposo dejaron sus bolsas de tela en el hotel y pronto descubrieron que el supermercado local sólo tenía bolsas de plástico. ¿Cómo llevarse un montón de manzanas, aguacates y melones?

“Simplemente lo enrollamos todo en nuestras camisetas y así lo cargamos”, dio Terry, de 54 años. “Si me doy permiso esta ocasión, sería más fácil para mí aceptar plástico la siguiente vez”.

Eliminar el plástico es un compromiso de estilo de vida que hoy es compartido por más consumidores, horrorizados por las decenas de millones de toneladas de plástico que se crean mundialmente cada año, gran parte en forma de artículos de un solo uso como popotes, que terminan en rellenos sanitarios o en los océanos.

Tiendas que se enorgullecen de usar cero plástico han abierto en Nueva York y Londres, vendiendo artículos como botellas de agua de silicona, vibradores biodegradables y estuches para iPhone elaborados de lino.

Diseñadores han acogido lo “libre de plástico” como un nuevo reto, ya sea al construir un pasillo de supermercado sin plásticos o crear ropa que no involucre plástico “virgen”.
Algunas compañías, como Procter & Gamble y PepsiCo, pronto pondrán a prueba productos como jugo de naranja en botellas de vidrio, champú en botellas de aluminio y otros artículos en envases no plásticos.

“Ha estallado la consciencia”, dijo Susan Freinkel, periodista en el Área de la Bahía de San Francisco y autora de “Plástico: Un Idilio Tóxico”. “El movimiento para deshacerse de plástico banal ha cobrado fuerza. Hay una masa crítica de concientización”.

Mas existir en el mundo moderno sin plástico tal vez no sea realmente posible.

Si uno reuniera todos sus desechos plásticos cada semana, como hizo Terry una vez, tendría un montón enorme en el piso. ¿Por dónde empezar?

“Lo único que intento enfatizarle a la gente es hacerlo paso por paso”, dijo Terry, una contadora que vive en Maryland y autora de “Plastic Free: How I Kicked the Plastic Habit and How You Can Too” (Libre de Plástico: Cómo Eliminé el Hábito del Plástico y Cómo Usted Puede También). “No intentar hacer todo al mismo tiempo. Ha sido una práctica mía no sentirme abrumada por todo ello”.

Una vez que uno despierta al problema del plástico, lo ve en todas partes: en frascos de crema de cacahuate y bolsas de uvas, en recipientes de pasta de dientes y botellas de jabón para trastes y el revestimiento de los cartones de leche.

“No me daba cuenta de que el plástico hacía esos alimentos posibles”, dijo Terry.

Para navegar el campo minado del consumidor, los eliminadores de plástico encuentran lugares donde pueden comprar. Se enteran de dónde conseguir leche en botellas de vidrio, o qué tienda permite moler su propia crema de cacahuate. Y en lugar de verlo como inconveniente, tratan la vida libre de plástico como un juego.

“Despierto y pienso, ‘¿cómo voy a librar el día sin usar nada de plástico de un solo uso?’”, dijo Dianna Cohen, de 53 años, una artista en Santa Mónica, California, y fundadora de Plastic Pollution Coalition, un grupo de promoción de ideas. “De inmediato, enfrentas el reto en el baño con el cepillo de dientes”.

Para ella, la respuesta es a menudo los mercados de agricultores, que existen durante todo el año en el sur de California. No hace falta decir que lleva sus propias bolsas. “Soy una gran aficionada a las canastas”, dijo Cohen. “Llevo canastas y bolsas de lona para poner las verduras”.

Al igual que muchos que buscan vivir sin plástico, Cohen nunca sale de casa sin una taza de acero, un juego de utensilios de bambú, dos popotes de acero inoxidable y una bolsa de tela. Para ella, el tiempo extra vale la pena.

Jay Sinha y Chantal Plamondon, quienes viven en Wakefield, Quebec, fundaron la tienda Life Without Plastic en el 2006, algunos años después de que nació su hijo. Querían evitar exponerlo al bisfenol A, hallado en muchos biberones, pero tenían problemas para encontrar una alternativa más segura. Cuando Plamondon ubicó un biberón de vidrio, fue uno de los primeros artículos que vendió.

“Antes era más bien el sector de las madres, pero en los últimos años, tiene que ver con contaminación por plástico y los océanos”, dijo Plamondon. “Recientemente notamos que más millennials hacen compras en el sitio”.

Sin embargo, con frecuencia es más caro comprar acero inoxidable o artículos de madera en lugar de plástico, o alimentos frescos en lugar de empaquetados. Y puede ser difícil evitar el plástico en comunidades más pobres.

Kristal Ambrose, de 29 años, científica ambientalista que fundó el Movimiento Plástico de Bahamas, enfrenta ese desafío diariamente. Gran parte de lo que se vende en la nación isleña se importa y embarca en plástico. “Evito el plástico en áreas donde puedo controlarlo”, dijo. “Para mí, no usar una bolsa de plástico significa mucho más. Pero la madre que hace malabares con trabajo, hijos y otras cosas —sus prioridades son diferentes”.

Parte de su misión es mostrar que no se necesita ser rico para evitar el plástico. “A veces, la gente no puede comprar un kit de bambú, pero puedes llevarte un tenedor de tu casa”, dijo Ambrose. “Incluso un viejo frasco de salsa para pasta puede ser convertido en un artículo reutilizable”.

¿LO INUNDA EL PLÁSTICO, pero no está seguro de cómo liberarse? Los eliminadores de plástico dicen que se puede reducir drásticamente, si no es que eliminar, el consumo de plástico al cambiar algunos hábitos. He aquí nueve pasos para comenzar. Steven Kurutz

1 Cargue una bolsa reutilizable

Esto es algo básico. Lleve una bolsa de tela al supermercado, el mercado sobre ruedas, la farmacia y cualquier lugar donde podrían darle una bolsa de plástico.

2 Use envases libres de plástico

Frascos de vidrio o metal pueden usarse para guardar granos, nueces, harina y otros alimentos, así como detergentes, jabón para trastes y cremas para el cuerpo. Pero no se deshaga automáticamente de todos sus envases de plástico; eso crea desperdicio.

3 Lleve un kit de viaje

Cubiertos de bambú y una bandeja, popote y botella de agua no plásticos eliminarán la necesidad de casi todo el plástico de un solo uso al viajar. “Los restaurantes y vendedores en todo el mundo se están acostumbrando cada vez más a que la gente lleve sus propios envases”, dijo Jay Sinha, fundador de la tienda en línea Life Without Plastic.

4 Compre a granel

Para evitar empaques, compre productos a granel en el supermercado y lleve sus propios envases de vidrio. Pese el frasco antes para evitar que le cobren de más.

5 Compre artículos usados

Algo de plástico en el hogar es inevitable, sobre todo en los electrodomésticos modernos. Así que hasta que haya una aspiradora totalmente metálica, Beth Terry, que escribe el blog My Plastic-Free Life, sugiere comprar artículos usados. “No voy a comprar plástico nuevo”, dijo. “También evito el empaque”.

6 Recicle el ‘buen’ plástico

Las botellas de plástico transparente, botellas para champús, envases de yogurt, juguetes y envases reutilizables de alimentos tienen mayor probabilidad de ser reciclados. La cuchillería desechable, plástico autoadherible y tazas y tapaderas para el café no.

7 Use ropa natural

Las fibras sintéticas de la ropa “son un enorme problema de contaminación por plástico”, dijo Sinha, porque contribuyen a la contaminación microplástica. Elija ropa de tela como algodón, lana, cáñamo y seda.

8 Elabore sus propios productos

Con tantos artículos de tocador en plástico, Chantal Plamondon, fundadora de Life Without Plastic, se convirtió en química del hogar. “Hacemos nuestra propia pasta de dientes con bicarbonato de sodio, aceite de coco y aceites esenciales”, dijo. “Creamos cremas corporales con aceite de coco o macadamia”.

9 Absténgase

Si la opción es plástico o nada, siempre puede elegir nada.

 The New York Times