•  |
  •  |

Por Katrin Bennhold 

DAVOS, Suiza — A los hombres que asistieron este enero a la reunión anual del Foro Económico Mundial, en Davos, les preocupaban muchas cosas: una desaceleración económica mundial, las amenazas en materia de ciberseguridad, el creciente populismo y las guerras.

Y también, admitieron varios, les preocupa fungir como mentores de mujeres en la era #MeToo, o #YoTambién.

“Ahora lo pienso dos veces antes de estar a solas con una colega joven”, comentó un ejecutivo estadounidense de finanzas que habló con la condición del anonimato porque el asunto es “demasiado delicado”.

“Yo también”, afirmó otro hombre.

El movimiento #MeToo ha empoderado a muchas mujeres a denunciar el acoso y ha obligado a varias empresas a tomar el asunto más en serio. Más de 200 hombres en puestos de importancia han perdido sus empleos y casi la mitad fueron remplazados por mujeres.

Pero como consecuencia inesperada del movimiento, las empresas que buscan disminuir el riesgo de acoso sexual parecen simplemente estar reduciendo el contacto entre las empleadas y los altos ejecutivos, lo que priva a las mujeres de una mentoría valiosa y proyección.

“Básicamente, #MeToo se ha convertido en un asunto de administración de riesgo para los hombres”, dijo Laura Liswood, secretaria general del Consejo Mundial de Mujeres Líderes.

Es un problema reconocido por muchos. En febrero del año pasado, dos encuestas en línea sobre los efectos de #MeToo en el lugar de trabajo encontraron que aproximadamente a la mitad de los gerentes varones les incomodaba participar en una o más actividades laborales comunes con mujeres, como socializar o trabajar uno a uno. Uno de cada seis gerentes hombres estaba incómodo sirviendo como mentor a una colega, de acuerdo con los estudios, que en conjunto encuestaron a casi 9 mil adultos empleados en Estados Unidos.

“Varios hombres me han dicho que evitan ir a cenar con una mujer para quien estén fungiendo como mentor o que les preocupa enviar a algún sitio a una empleada mujer si va a estar sola con un hombre”, explicó Pat Milligan, quien dirige investigaciones sobre liderazgo de mujeres en la consultoría Mercer Milligan.

“Si permitimos que esto pase, vamos a retroceder décadas”, afirmó Milligan. “Las mujeres deben ser patrocinadas por líderes, y la mayoría de los líderes siguen siendo hombres”.
Y otros indicadores de igualdad de género han empeorado.

De las empresas de la lista Fortune 500, sólo 24 tenían directoras ejecutivas en el 2018, contra 32 en el 2017.

 The New York Times