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Por Amy Qin

BEIJING — El artista disidente chino Ai Weiwei estaba bajo arresto domiciliario en Beijing cuando fue invitado a dirigir a distancia un segmento para “Berlín, Te Amo”, una antología ambientada en la Capital alemana. El segmento retrataba la separación de una familia y presentaba al hijo del artista, Ai Lao, de 5 años, quien vivía en Alemania.

“Es tierno y tiene un dejo de tristeza”, manifestó Ai sobre su segmento, que dirigió en el 2015. “Para nada es políticamente delicado”.

Sin embargo, en la versión final de la cinta, que fue estrenada en Estados Unidos el mes pasado, la contribución de Ai no estaba. Reveló que los productores le dijeron que habían eliminado su segmento luego de que inversionistas, distribuidores y otros socios expresaron inquietudes respecto a la delicadeza política del artista en China.

“Cuando me enteré de ello, me sentí muy enojado”, comentó Ai. “Fue frustrante ver a creadores e instituciones de Occidente colaborando con la censura china de una manera tan obvia”.

Estelarizada por Keira Knightley, Helen Mirren y Luke Wilson, “Berlín, Te Amo” es parte de la franquicia Ciudades del Amor, en el que directores internacionales son invitados a realizar breves viñetas ambientadas en una ciudad en particular.

Claus Clausen y Edda Reiser, dos de los productores del filme, confirmaron el relato de Ai, agregando que habían luchado por mantener su segmento en la cinta, pero a final de cuentas no tuvieron más opción que eliminarlo.

Es el ejemplo más reciente de cómo el enorme aparato de censura y la fuerza económica de China extienden la influencia de Beijing mucho más allá de sus fronteras. En años recientes, China ha ejercido una influencia considerable sobre cómo es retratado en películas de Hollywood.

Ai, uno de los artistas más famosos de China, quien ahora radica en Berlín, tiene mucho tiempo de ser un crítico sin pelos en la lengua del Gobierno chino. En el 2011, fue retenido en secreto durante 81 días en un centro de detención chino.

Declaró que los productores le habían dicho que uno de los productores ejecutivos de la cinta se había opuesto a incluir su segmento en la edición final. Aseveró que también se había enterado recientemente de que ese mismo productor ejecutivo estaba realizando una cinta en la serie sobre Shanghai.

En años recientes, la franquicia “Ciudades del Amor”, que presenta entregas ambientadas en París y Nueva York, ha estado extendiendo su presencia en China.

De acuerdo con su sitio en internet, la franquicia tiene oficinas en Shanghai. El francés Emmanuel Benbihy, el productor y creador del concepto de “Ciudades del Amor”, radica en esa Ciudad y estuvo involucrado en los filmes sobre Shanghai y Berlín.

Escribió en línea que había establecido una fundación sin fines de lucro en Shanghai para lanzar programas de “Ciudad, Te Amo” en China.
Benbihy aseguró que el segmento de Ai había sido cortado del filme por razones artísticas.

“El encargo que se le hace a cada director es narrar un encuentro amoroso que suceda hoy en día en un barrio específico de una ciudad (Berlín, en este caso)”, precisó en un correo electrónico.

“El segmento de Ai Weiwei no cumplió para nada con ese encargo, y nuestro principal interés es siempre desarrollar la coherencia del filme”.

Ai dijo que los productores habían sometido a “Berlín, Te Amo” a consideración del Festival de Cine de Berlín, pero había sido rechazado, y el artista especuló que había sido a raíz de su participación.

En una declaración, el festival indicó que no podía abordar cintas que no figuraban en el programa, pero que “la participación de Ai Weiwei nunca sería un criterio para seleccionar o rechazar un filme”.

El mes pasado, la cinta más reciente del famoso director chino Zhang Yimou, sobre la Revolución Cultural de China, fue retirada abruptamente del festival de Berlín debido a “dificultades técnicas”, un eufemismo comúnmente utilizado para referirse a la censura en China.

Otro largometraje chino, “Better Days” (Días Mejores), fue retirado del festival luego de que el filme no logró obtener los permisos necesarios de las autoridades chinas, de acuerdo con Variety, una revista de entretenimiento estadounidense.

Ai dijo que, con el paso de los años, se había sentido cada vez más preocupado porque algunos gobiernos, compañías y organismos de Occidente estuvieran dispuestos a echar mano de la autocensura para no ofender a China.

“Esto muestra hasta qué grado ha utilizado China su poder para influir en Occidente en todos los aspectos”, expresó.

Reiser coincidió. “Subestimamos no la influencia de China, sino el temor que se le tiene en el mundo libre”, apuntó.

 The New York Times