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Por Matt Wasielewski

El repiquetear constante y monótono que llenaba los cuartos de algunos diplomáticos estadounidenses en Cuba era difícil de soportar. Pero no era, como habían sospechado, el motivo de sus dolores de cabeza, náusea y pérdida del oído.Simplemente se trataba de grillos.

Dos investigadores compararon recientemente el ruido agudo, grabado en noviembre del 2016, con una base de datos en línea de sonidos de insectos y concluyeron que era generado por el grillo de cola corta de las Indias.

“Son increíblemente ruidosos. Puedes escucharlos desde el interior de un camión a diesel yendo a 65 kilómetros por hora”, declaró uno de los autores del estudio, Alexander Stubbs, de la Universidad de California, en Berkeley, a The New York Times.

Eso no quiere decir que los diplomáticos no fueron atacados, quizás por algún arma sónica desconocida, pero la grabación sospechosa no era la fuente.
Los científicos tienen mucho tiempo de saber que los sonidos tienen un efecto psicológico en la gente, así nos provoquen dolor de cabeza, nos despierten de nuestro sueño o nos hagan sentir un cosquilleo en la nuca.

Nuestro cerebro puede distinguir entre ruidos inofensivos y peligrosos, señaló Rafael Pelayo, catedrático en el Centro para Ciencias y Medicina del Sueño de Stanford, en California.

“¿Cómo puede una madre alimentar a su bebé si la habilidad de despertarse no está programada en nuestro cerebro?”, dijo Pelayo a The Times, explicando por qué nos despiertan los ruidos. “El tálamo necesita decidir si vale la pena informar a la corteza cerebral de un ruido”.

La gente con el sueño ligero está bien familiarizada con esta realidad biológica, y millones de personas han recurrido a máquinas de ruido blanco para ayudar a sofocar el estrépito.
Lejos de los sonidos de ballena o brisas marinas, mucha gente está conciliando el sueño con el sonido de un tren cercano, una cabina de avión o una fábrica de acero, indicó Stéphane

Pigeon, ingeniero eléctrico y creador de Mynoise.net. La página en internet de su generador de ruido blanco recibe un millón de visitas al mes.

Penelope Green, de The Times, cree que estos sonidos podrían tranquilizarnos porque evocan un entorno sonoro de nuestra niñez temprana. Algunos expertos han hallado que los bebés duermen mejor mientras escuchan sonidos que imitan el sonido del líquido del vientre materno.

Para algunos adultos, esta reacción visceral al sonido llega en la forma de una respuesta sensorial meridiana autónoma, o ASMR, por sus siglas en inglés, una sensación relajante tipo estática desencadenada por ciertos estímulos auditivos.

Millones de fans de ASMR están entrando a raudales a YouTube para escuchar el sonido de susurros, dedos tamborileando, páginas volteando y el sorbido de fideos, todo para crear una sensación que algunos han descrito como un “orgasmo cerebral”, reportó The Times.

“ASMR no es una reacción sexual, lo que significa que no puede ser sexualizada”, precisó Craig Richard, profesor en la Universidad de Shenandoah, en Virginia, y autor de “Brain Tingle” (Cosquilleo Cerebral). 

No se preocupe si no es parte del 20 por ciento de la población que Richard estima que puede experimentar ASMR. Las sensaciones auditivas, así le produzcan un hormigueo o tranquilidad, son inherentemente subjetivas.

 The New York Times