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Por Kara Swisher

Acosar a periodistas es una de las especialidades de Rodrigo Duterte. Duterte, el hombre fuerte Presidente de las Filipinas, tiene dos años de ir detrás de Maria Ressa, ex reportera de CNN y fundadora del sitio noticioso en línea Rappler. La campaña en su contra combina cargos criminales con calumnias difundidas por Facebook con la intención de manchar su reputación y diseminar mentiras sobre su labor periodística.

A mediados de febrero, Ressa pasó una noche en la cárcel acusada de “ciberdifamación” por un artículo que publicó Rappler en el 2012 sobre denuncias de lazos corruptos entre un hombre de negocios y un juez.

Cuando hablamos vía Skype el 21 de febrero sobre los intentos por silenciarla, dijo: “Tengo que adaptarme a que esto es normal, aún cuando no hay nada normal al respecto”. Añadió: “A mí no me asusta, pero la intención es asustar a todos los demás”.

Técnicamente, pasó la noche en una sala de conferencias y no en una celda —porque los agentes del Buró Nacional de Investigaciones intentaban “ser amables”, le dijeron.
Fue quizás un pequeño gesto en lo que ha sido una embestida sin tregua contra Ressa y Rappler.

Rappler ha estado exponiendo el brutal régimen del Presidente Duterte, publicando artículos sobre matanzas extrajudiciales y otros abusos a los derechos humanos. A mediados del 2017, en un Informe Presidencial, el Presidente contraatacó al criticar a Rappler por ser propiedad de estadounidenses (algunos de sus inversionistas son de Estados Unidos). Intentó hacer que su licencia fuera revocada. Ressa entonces fue acusada de evasión fiscal. Luego vino el arresto por ciberdifamación, considerado un acto criminal.

Mientras que parecía cansada de estas barreras legales, se mostró resuelta e incluso chistosa cuando hablamos. “Creo que he pagado más en fianzas que Imelda Marcos”, dijo, refiriéndose a la esposa amante de los zapatos del gobernante de muchos años de las Filipinas que cayó en la ignominia.

Era por la mañana en las Filipinas, pero ella no estaba haciendo labor periodística. En lugar de ello, estaba añadiendo más elementos de seguridad a las oficinas de Rappler para proteger a sus 100 empleados y entregando más dinero para pagar a abogados. Los honorarios legales ya componen la cuarta parte de su presupuesto de operación, dijo.

También está lidiando con la incesante manipulación de las redes sociales por parte de lo que ella dice son fuentes amigables con el Gobierno para diseminar información falsa sobre ella y Rappler. Estos trolls se enfocan en Facebook, donde la mayoría de los Filipinos obtiene sus noticias. Ha sido llamada una agente extranjera, una alborotadora, una delincuente fiscal, una traidora y fea.

A mediados de febrero, dos personas que Ressa sospecha trabajaban para el Gobierno lograron introducirse al edificio de Rappler y transmitieron un video en Facebook Live desde justo afuera de su puerta, exhortando a protestas y ataques en los medios sociales. Entre los comentarios: “Cuelguen a Ressa”, “Aviéntenle una bomba a Ressa” y “Decapítenla”.

Los funcionarios gubernamentales han dicho que ella “disfruta” la atención. No es así, y Ressa reportó el video a Facebook. La compañía respondió bloqueando 30 días al usuario que subió el video (sin embargo, puede haber aparecido de nuevo en Facebook en Singapur).

Es un juego del gato y el ratón, y Ressa dijo que Facebook es desordenado respecto a hacer cumplir las reglas. Mientras que los ejecutivos individuales han sido de ayuda, Ressa ha tenido dificultades lidiando con Facebook, que ha respondido con lentitud.

“Facebook es hoy el distribuidor más grande de noticias del mundo y, sin embargo, se ha negado a ser el vigía”, me dijo en una entrevista reciente. “Y cuando hace eso, cuando permite que mentiras aparezcan en el mismo campo de juego que las verdades, corrompe toda la esfera pública”. Tiene que llegar el momento, dijo, en que Facebook tiene que “desechar las mentiras”.

Dijo que continuaría tratando de trabajar con Facebook y otras plataformas de redes sociales. “Ver mi muro en la red social ahora es imposible, ya que no puedo defenderme mientras veo cómo mi reputación es arrastrada entre el lodo”, dijo.

Últimamente han empeorado los ataques en su contra en Twitter, dijo Ressa. Y yo he sido curiosamente aporreada en la plataforma por usuarios llamando estafadora a Ressa desde que subí que estaba hablando con ella.

Para tratar de lidiar con todo ello, dijo Ressa, piensa mucho en la Oración a la Serenidad de Reinhold Niebuhr. “Veré las cosas en mi área de control, como asegurarme de que mi personal no corre peligro y que tenemos un negocio para poder continuar haciendo lo que hacemos”, dijo con un suspiro. “No quiero ser la nota”.

 The New York Times