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Por Gavin Edwards

Hay tres cosas que Marc Martel dice que no hará para imitar a Freddie Mercury. No vestirá el característico saco amarillo del cantante. No tomará el medio soporte de micrófono que prefería Mercury. Y no se dejará crecer el bigote.

Esto es lo único que Martel tiene que hacer: abrir la boca. El cantante de 42 años es un doble de voz del líder de Queen. Ése es un don que ha llevado a Martel, otrora líder de una banda musical cristiana en Canadá, a una segunda y lucrativa carrera —y a un prominente, pero invisible papel en la exitosa película biográfica “Bohemian Rhapsody: La Historia de Freddie Mercury”.

No es la vida que Martel tenía planeada, pero lo ha llevado a estar frente a multitudes de miles de personas en todo el mundo.

“Me sigo dando cuenta de la extraña situación en la que me encuentro”, dijo Martel. “Estoy tratando de no perder la cabeza por ello”.

Rami Malek encarna a Mercury en la pantalla, pero como dijo a The New York Times el año pasado, “nadie quiere oírme cantar”. Durante las secuencias de interpretación en “Bohemian Rhapsody”, la película a veces emplea la voz de Mercury de los archivos de Queen, pero eso no siempre resultaba práctico —algunas escenas exigían un doble de cuerdas vocales.

Los creadores de la cinta han admitido que las voces en la película son en su mayoría de Mercury y Martel, aunque no han especificado quién contribuyó qué.
Martel creció en Montreal escuchando música pop y cristiana.

Inició una banda de rock cristiano llamada Downhere con algunos amigos; en el 2001, firmaron un contrato para grabar discos y se mudaron a Nashville. Cree que la primera persona en decirle que sonaba como Freddie Mercury fue Glenn Lavender, el bajista de Downhere.

Era un cumplido, dado que Mercury fue uno de los grandes cantantes en la historia del rock, con un rango de tres octavas y una calidad operística que podía hacer que los himnos al ciclismo sonaran emocionales. Pero Martel no lo tomó como un elogio.

“Eso es genial —no sueno original”, recordó haber pensado. Pero revisó los máximos éxitos de Queen, con la esperanza de aprender algo de Mercury (que murió en 1991 a causa de una neumonía relacionada con el sida): “Nunca pensé que equivaldría a algo más que un divertido truco para el karaoke”.

Martel ahora sale de gira con su propio espectáculo Ultimate Queen Celebration y también realiza shows con la Black Jacket Symphony y la Symphonic Queen. El año pasado sacó a la venta un álbum de covers de Queen, “Thunderbolt & Lightning”, y tiene conciertos contratados en 14 países este año.

Aunque Queen ha sido parte de su vida durante casi una década, Martel aún está descubriendo “qué significa ser un artista de tributo”, expresó. “Hay un estigma alrededor de ello”.
Martel sigue componiendo canciones, pero sueña con el día en que pueda simplemente meter una canción original en una serie de covers de Queen.

Recordó una reciente conversación que tuvo con su representante, quien le dijo, “me gustaría que consideraras el hecho de que compones de la manera en que yo veo a mi juego de golf: me encanta jugar golf, pero no es lo que paga las cuentas en este momento”.

Para Martel fue difícil escuchar eso, pero a final de cuentas aceptó que era sensato.

“Durante los próximos cinco años, va a ser mucho de Queen”, afirmó, y se rio entre dientes. “Pero al mismo tiempo, voy a trabajar en mi juego de golf”.

 The New York Times