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Por Robb Todd

Al tiempo que más personas buscan realización en su trayectoria profesional en vez de sólo dinero, crece la competencia por empleos creativos de bajo sueldo. Pero otras personas con ambiciones artísticas no son la única preocupación.

Un robot no escribió esto, pero podría haber sido difícil darse cuenta si lo hubiera hecho.

Algunos ejecutivos en el periodismo afirman que las tecnologías emergentes no reemplazarán a los reporteros, pero Bloomberg News usa inteligencia artificial, que llama Cyborg, para escribir alrededor de una tercera parte de su contenido, reportó The New York Times. Se supone que esto debe liberar a los reporteros para que se enfoquen en tareas más importantes que reportes de ganancias corporativas.

Patch, un grupo de noticias comunitarias, echa mano de robots para escribir sobre cosas como beisbol de ligas pequeñas, futbol americano preparatoriano, terremotos y el clima. Igual lo hacen The Washington Post, The Los Angeles Times y The Associated Press.

“La labor periodística es creativa”, comentó Lisa Gibbs, directora de colaboraciones noticiosas para AP, a The Times. “Tiene que ver con curiosidad y narrativa, sobre investigar y llamar a cuentas a los Gobiernos. Es análisis y criterio —y es allí donde queremos que nuestros periodistas gasten su energía”.

No obstante, la palabra “creativo”, al referirse a un empleo, debería sonar una advertencia, escribió Judy Rosen en The Times. Para los escritores y otros afines, este término ha adoptado lo que Rosen llamó un “atractivo talismánico.
“Apunta a un nuevo tipo de sueño clasemediero libre de labor manual o de la monotonía corporativa de cubículos”, escribió. “Promete una trayectoria profesional, una vida, que deja espacio para la autoexpresión, la imaginación e incluso la belleza”.

Gibbs advirtió que lo que a menudo se pierde con un empleo así es seguridad financiera y prestaciones tradicionales.

“Por el privilegio de desempeñar ‘trabajo creativo’, se nos pide aceptar condiciones de ansiedad y precariedad económica que en épocas anteriores eran impensables para personas con empleo remunerado”, escribió, agregando que esto intenta disfrazar “un pacto social quebrantado, el aspecto injusto de la economía temporal, como libertad bohemia”.

Convertirse en banquero tampoco podría ofrecer tanta libertad como creen algunos. Charles Duhigg, reportero de The New York Times y también egresado de la Facultad de Administración de Harvard, escribió que uno de sus ex compañeros de clase es un millonario desdichado que odia su trabajo, pero cree no poder darse el lujo de renunciar.

Duhigg no estaba tratando de despertar lástima por los ricos, sino que argumentaba que estar satisfecho con nuestro trabajo tiene que ver más que con simple dinero.

Algunos estudios han mostrado que la satisfacción laboral no aumenta mucho con dinero más allá del que es necesario para subsistir y mantener a su familia. Más importante es un sentido de autonomía, colegas que uno respete y trabajo que contribuye a un mundo mejor.

Y tampoco tiene que estar en busca de la cura del cáncer, dijo Barry Schwartz, catedrático de Administración en la Universidad de California, en Berkeley, a The Times.

“Puedes ser un vendedor o un cobrador de peaje, pero si consideras que tu meta es solucionar los problemas de la gente, entonces cada día presenta 100 oportunidades para mejorar la vida de alguien, y tu satisfacción crece drásticamente”.

 The New York Times