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Por Tiffany Hsu

PARÍS — Las banquetas están agrietadas a lo largo de “la plus belle avenue du monde” —la avenida más bella del mundo. Todos los días, 60 mil autos congestionan los carriles. Los senderos peatonales están llenos de scooters abandonados.

La Avenida de los Campos Elíseos se construyó para la realeza y fue bautizada en honor al paraíso. Pero su última renovación importante fue hace más de 20 años. Los locatarios minoristas nuevos han sido intermitentes. Los parisinos evitan el área.

Ahora, al tiempo que París se prepara para ser sede de los Juegos Olímpicos del 2024, se están destinando cientos de millones de dólares a proyectos de construcción en la avenida, una de las zonas más visitadas de la Ciudad.

El proyecto es una iniciativa complicada. Las rentas comerciales a lo largo de la vía figuran entre las más elevadas del mundo. La construcción en los edificios estilo Beaux-Arts que bordean la calle está intensamente regulada y cualquier cambio corre el riesgo de distanciar todavía más a los residentes locales.

Sin la renovación, los Campos Elíseos se arriesgan a perder su prestigio como un destino de clase mundial, dijo Jean-Louis Missika, un Alcalde Adjunto.

La avenida, que se extiende casi 2 kilómetros desde la Plaza de la Concordia hasta el Arco del Triunfo, fue comisionada en el siglo 17 para la familia real francesa. Napoleón III añadió fuentes y senderos en el siglo 19. Más tarde, en ese mismo siglo, una renovación de diseño urbano que abarcó toda la región erigió los edificios de piedra de aspecto uniforme.

Pero el glamour se ha visto mermado. Los cines han perdido a millones de cinéfilos. Las galerías comerciales a menudo están abandonadas.

En el 2007, el Gobierno municipal, queriendo resistirse a la “banalización” de la avenida, intentó evitar la apertura de H&M en el lugar. La cadena de moda rápida llegó de cualquier modo, junto con dos tiendas Zara y una de Abercrombie & Fitch.

“Tener siempre las mismas marcas no es bueno para el lugar, porque la gente no sabe dónde está”, dijo Missika. “Podría estar en Londres o en Tokio.

“Debe haber un buen equilibrio de actividad comercial”, señaló. “Cuando un lugar es totalmente abandonado por la gente de la localidad, es un gran problema; el alma de la Ciudad desaparece”.

Los Campos Elíseos están siendo repoblados por inquilinos que esperan atraer tanto a parisinos como a turistas.

Una extensión de 6 mil 500 metros de la cadena Galeries Lafayette será inaugurada a fines de marzo, para convertirse en el sitio minorista más grande en la calle. Eso sigue a Apple, que abrió una tienda en noviembre en un edificio de departamentos del siglo 19. Los arquitectos restauraron la escalera de madera y mármol original y añadieron un destellante techo caleidoscópico encima de un patio interior. WeWork abrió una sucursal de 4 mil 500 metros cuadrados en junio.

Pierre Hermé, conocido como el “Picasso de la repostería”, formó mancuerna con la marca de belleza L’Occitane en Provence para abrir una tienda de estilo de vida de 900 metros cuadrados a principios del 2018.

Las normas municipales que fueron relajadas en años recientes permitirán una mayor urbanización en las azoteas de los Campos Elíseos, con bares, restaurantes y hasta una docena de albercas, incluyendo una planeada para un hotel SO Sofitel.

Ya se han emprendido iniciativas para expandir los espacios verdes. Los Campos Elíseos han estado cerrados a los autos un domingo por mes desde el 2016. El año pasado, la Ciudad comenzó a construir una ciclovía. Un esfuerzo del Gobierno —con ayuda de Chanel— para actualizar y expandir los espacios de exposiciones y eventos en el Grand Palais iniciará el año próximo.

Los diseñadores franceses Ronan y Erwan Bouroullec, apoyados por financiamiento privado, están rediseñando varias fuentes a lo largo de la calle.
“Esto es parte de una transformación global de la Ciudad”, dijo Missika.

The New York Times