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Por Jane. E. Brody

A veces se requiere aprobar y publicitar un tratamiento para que los pacientes busquen ayuda, incluso para un problema médico que suele ser doloroso y psicológicamente devastador.

Ése es el caso de la enfermedad de Peyronie, una cicatrización y flexión o curvatura del pene que puede dificultar las relaciones sexuales. Afecta con mayor frecuencia a los hombres de mediana edad, generalmente como resultado de una lesión.

Al reparar el daño, el cuerpo crea placas de tejido cicatricial debajo de la piel del pene, lo que hace que se doble o se curve anormalmente o se deforme cuando está erecto. Antes del 2014, cuando la Dirección de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aprobó un medicamento inyectable llamado Xiaflex, no existía un tratamiento aprobado. Xiaflex contiene una enzima, la colagenasa, que se inyecta en la placa para destruirla y reducir la curvatura.

Se dice que un remedio no aprobado —inyecciones de verapamilo, un medicamento para la hipertensión, en la placa del pene— funciona en hasta un 40 por ciento de los casos.

Un feliz beneficiario del verapamilo, Don Cummings, de 56 años, ha escrito unas memorias, “Bent But Not Broken”, para animar a otros hombres a buscar ayuda profesional.
“Sé que los hombres no hablan de esto, y quería que otros cuates supieran que pueden recuperarse”, dijo Cummings.

Los investigadores estiman que entre un 1 y un 23 por ciento de los hombres entre 40 y 70 años están afectados.

La herencia y los trastornos del tejido conectivo elevan el riesgo de desarrollar la enfermedad de Peyronie. Los niveles elevados de glucosa, el tabaquismo y el traumatismo pélvico también aumentan el riesgo. Puede desarrollarse gradualmente o aparecer repentinamente.

El médico de Cummings le dijo que fue bueno que recibiera tratamiento antes de que la placa se calcificara y fuera más difícil de tratar. De acuerdo como lo describió, las muchas inyecciones de verapamilo hacen hoyos en la placa, haciendo al pene más flexible. También estiró su pene con un dispositivo llamado Andropenis, un extensor de pene.

Este y otros dispositivos similares pueden ayudar a alargar un pene acortado por la enfermedad de Peyronie y fomentar una remodelación más recta a medida que la placa es reemplazada por colágeno sano.

“Xiaflex no es un medicamento milagroso”, dijo Jesse N. Mills, de la Clínica para Hombres de la Universidad de California, en Los Angeles. “La prueba que condujo a la aprobación de la FDA vio una mejora del 35 por ciento en la curvatura, aunque estamos viendo una disminución del 50 por ciento. Yo les digo a los pacientes: ‘Nunca vas a recuperar el pene que tenías, pero puedes tener un pene funcional’”. Sólo en raras ocasiones se corrige por sí solo sin tratamiento.

Los casos graves que no responden de forma adecuada a las inyecciones pueden tratarse quirúrgicamente.

The New York Times