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Por Joe Coscarelli

Beyoncé tiene el BeyHive y Nicki Minaj a los Barbz, grupos de fans que arremeten en línea contra cualquiera que hable mal de sus ídolos.

Pero en la era de los superfans, quizás ningún grupo es más apasionado y está más organizado en línea que los devotos de Michael Jackson, el Rey del Pop cuyo legado incluye décadas de insinuaciones y juicios relacionados con qué hizo o no hizo con jovencitos.

A través de blogs, podcasts, videos en YouTube y sobre todo en muros de medios sociales, sus fans diseminan evidencia exhaustiva que ellos consideran que exonera al cantante, mientras que ahogan las palabras de los medios noticiosos que ven como erróneos o parciales.

Gestándose durante semanas, su lucha cobró nueva intensidad el 4 de marzo con la transmisión de la primera mitad de “Leaving Neverland”, un documental de HBO sobre dos hombres que afirman que Jackson abusó de ellos en repetidas ocasiones cuando eran niños.

Bajo el hashtag de Twitter #MJFam, docenas de cuentas de fans han alentado la contraprogramación al filme, indicando a los seguidores que escuchen música de Jackson vía streaming en lugar de ver el documental.

Y la noche en que se transmitió el programa, los fans inundaron el hashtag #LeavingNeverland con miles de tuits, dominando el debate sobre lo que llamaron un “documental falso” y atacando a los dos hombres al centro de la cinta.

Dan Reed, director de “Leaving Neverland”, que concluyó el 5 de marzo, dijo que su compañía ha recibido “docenas y docenas y docenas” de correos electrónicos de fans de Jackson —”una avalancha de odio” que inició a los 20 minutos de haberse anunciado el filme en enero.

Reed y los dos hombres en el largometraje, Wade Robson y James Safechuck, revelaron que algunos fans habían amenazado con violencia.
“Son el Estado Islámico de los grupos de fans”, dijo Reed.

Los seguidores de Jackson no lo ven así. Desde que las acusaciones lanzadas en 1993 por un niño y su familia terminaron en una indemnización de 23 millones de dólares, la postura oficial de los fans ha sido que cualquier acusación equivale a complots de extorsión por parásitos empecinados en mancillar a Jackson y aprovecharse de su ingenuidad.

Un tipo específico de fieles a Jackson ha escudriñado los detalles más mínimos de su vida y sus casos, incluyendo el juicio del 2005 en el que fue exonerado de cargos de haber hecho tocamientos a otro niño, con la esperanza de probar su inocencia.

Esos fans —jóvenes y viejos, desde Queensland, Australia, hasta Moscú y Huntsville, Alabama— ven “Leaving Neverland” como un reporte tendencioso y sesgado que refritea viejas acusaciones de fuentes inconsistentes.

“Si tienes mucho tiempo de ser su fan, has visto esto una y otra vez”, indicó Casey Rain, de 30 años, músico y YouTuber en Birmingham, Inglaterra.

Muchos fans recurren a cartas de odio anónimas dirigidas a periodistas y acusadores de Jackson. Otros como Rain muestran su devoción en maneras más profundas, creando minuciosamente videos y controversias épicas que entrelazan documentos legales y entrevistas poco conocidas, y luego compartiendo su labor una y otra vez a través de múltiples plataformas.

Susanne Baur y Elena Ovchinnikova, coescritoras del blog Vindicating Michael, dijeron que prefieren no ser llamadas fans de Jackson en lo absoluto porque fan “tiene una connotación demasiado negativa de idolatría y veneración”, escribió Baur, de 60 años, en un correo electrónico desde el sur de Alemania.

En un post de más de 10 mil palabras sobre “Leaving Neverland”, Ovchinnikova, que tiene 65 años y vive en Moscú, analizó minuciosamente los relatos cambiantes de los dos hombres en el filme y concluyó que son unos mentirosos.

Algunos de sus seguidores reconocen que los detalles elaborados de sus escritos y su razonamiento invita a comparaciones con teóricos de conspiraciones, o como lo describió Damien Shields, una “turba vociferante”.

Sin embargo, Shields, autor de un libro sobre la música de Jackson, afirmó que todo es cuestión de perspectiva: “también vemos a los medios como una turba vociferante en algunas circunstancias”.

Señaló que el apoyo de los fans es una muestra de amor y pasión, comparando a los seguidores en medios sociales con Chris Crocker, un fan de Britney Spears, quien clamó, “¡dejen a Britney en paz!”, en un video viral tristemente célebre.

“Así son los fans de Michael Jackson en Twitter, multiplicado por un millón”, afirmó Shields.

The New York Times