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Por Javier C. Hernández

HONG KONG — El Presidente Xi Jinping es conocido por romper las reglas de la política china, al acumular más poder que cualquier otro líder desde Mao.

Su intento más reciente para agitar las cosas podría ser una de sus decisiones más audaces a la fecha: Xi luce una cabellera ligeramente —aunque flagrantemente— canosa, en desafío a una perdurable tradición del Partido Comunista.

Durante décadas, los líderes chinos han lucido melenas improbablemente negras, un look que ha simbolizado unidad y que le daba al partido una apariencia juvenil.

Pero Xi, de 65 años, parece hacer la vanidad a un lado al tiempo que se presenta como un líder con el que es fácil identificarse, parte de sus esfuerzos por suavizar sus políticas de línea dura.

Los mechones plateados han sido un éxito en fechas recientes con miembros del partido y con el público.

Xi tiene un historial de tomar decisiones con su indumentaria que subrayan su imagen como un hombre del pueblo. A menudo es retratado vistiendo un rompevientos azul marino, con zíper cerrado, un símbolo de humildad al tiempo que combate la corrupción.

Su cabellera entrecana refuerza todavía más esa imagen, así como el deseo de Xi de ser visto como una figura paternal y estar a la altura del apodo por el que se le conoce popularmente, “Tío Xi”, dicen expertos.

Dejarse las canas no siempre fue algo tan importante en China —tanto Mao como Deng Xiaoping, el líder supremo de China, adoptaron un look canoso en sus últimos años.

Zhang Jiehai, sociólogo en la Academia de Ciencias Sociales de Shanghai, dijo que, en el pasado, los funcionarios chinos se habían teñido el cabello para ocultar problemas de salud y promover una imagen más juvenil. Pero ahora, indicó, los funcionarios chinos son más jóvenes y la sociedad se ha vuelto más abierta.

“Se ha vuelto más natural”, dijo. “Los líderes ya no necesitan cubrir sus canas”.

Cómo conservan precisamente los funcionarios chinos el look de melena negro azabache es una especie de secreto de Estado, aunque es probable que involucre cantidades abundantes de tinte.

El cabello de Xi era mayoritariamente negro cuando ascendió al poder en el 2012. Pero al tiempo que ha enfrentado una economía desacelerada, forcejeos diplomáticos en el Mar de China Meridional y una guerra comercial con Estados Unidos, su cabello se ha tornado más canoso.

El ejemplo de Xi parece estar en proceso de popularizarse: al menos siete miembros del Politburó, conformado por 25 integrantes, también se han dejado las canas.
En las peluquerías chinas, los estilistas aplaudieron la decisión.

“Hace que parezca que trabaja más duro —que labora día y noche”, dijo Liu Ke, un estilista en Xi’an.

The New York Times