•  |
  •  |

OAKLAND, California — En un día frío y lluvioso, los arquitectos Ronald Rael y Virginia San Fratello se refugiaron en su acogedora cabaña impresa en 3D en el patio trasero.
Un muro de suculentas en la fachada cobraba vida exuberante, incrustada en mosaicos con diseño de rosetones impresos en 3D hechos de cáscaras de uvas chardonnay, aserrín y cemento.

Gotas de lluvia caían sobre tejas de cerámica fabricados en 3D. Adentro, una pared de bioplástico con espirales parecidos a nubes —también impresos en 3D— cambiaban de color al tiempo que Rael, con un control remoto, ajustaba los tonos de rosa a verde y luego morado.

La pareja, pioneros de la impresión en 3D que han desarrollado técnicas de construcción sustentable, a menudo usan materiales de desperdicio como lodo, cáscaras de nuez, residuos de café y otros desechos que “esencialmente son gratis”, dijo San Fratello.

Ellos han hecho que la impresión en 3D sea más accesible, usando impresoras ligeras para fabricar componentes arquitectónicos.

San Fratello y Rael “crean formas complejas y fantásticas que no podrían suceder de otra manera”, afirmó Ellen Lupton, curadora titular de diseño contemporáneo en el Museo Nacional de Diseño Smithsoniano Cooper Hewitt, que incluyó obras de la pareja el año pasado en una exhibición.

Rael y San Fratello, ambos de 47 años, son paladines de la causa 3D: él es profesor de arquitectura y prácticas artísticas en la Universidad de California, en Berkeley; ella es catedrática asociada de diseño en la Universidad Estatal de San José.

Su estudio, Rael San Fratello, produce diseños elegantes y ligeramente extraños inspirados en antiguas tradiciones artesanales, como la cerámica con técnica de rollos.

Rael y San Fratello utilizan diversos métodos, a menudo echando mano de un proceso inventado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) llamado “inyección de adhesivo”, que consiste en rociar un material líquido a una capa delgada de polvo cientos o miles de veces hasta que surge un objeto endurecido.

Como lo documentan en “Printing Architecture: Innovative Recipes for 3D Printing” (Arquitectura Impresa: Recetas Innovadoras para la Impresión 3D), publicado el año pasado, el barro tiene un lugar especial en sus corazones. Rael fue criado en una casa de adobe construida por su bisabuelo en el San Luis Valley de Colorado.

El diseño de la pareja de una estructura de adobe impresa en 3D actualmente se puede ver en la exhibición “New Cities, Future Ruins at the Border” (Nuevas Ciudades, Ruinas Futuras en la Frontera), en el Centro Rubin para las Artes Visuales, en la Universidad de Texas, en El Paso (hasta el 6 de abril).

La compañía de Rael y San Fratello, Emerging Objects, ha trabajado con 3D Potter en un nuevo tipo de impresora para desarrollar viviendas de bajo costo usando adobe. “Se negaron a aceptar los materiales patentados que son vendidos por las compañías de impresoras 3D”, señaló Joshua D. Stein, codirector de Data Clay, una base de datos en línea dedicada a la cerámica y las tecnologías emergentes.

Rael y San Fratello están comprometidos a democratizar el proceso 3D, conocido como “manufactura aditiva”, insistiendo en que imprimir de materiales “suprarreciclados” por lo demás destinados a la basura, y renunciar a la compra de materiales de construcción, es un enfoque más sustentable.

Su devoción al proceso, afirman, es el vínculo que brinda entre el diseñador y la máquina, una relación que se pierde con la producción masiva.

 The New York Times