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Por Kendra Pierre-Louis

La población de peces está disminuyendo a medida que los océanos se calientan, poniendo en riesgo una importante fuente de alimentos e ingresos para millones de personas en todo el mundo, de acuerdo con una investigación nueva.

El estudio reveló que la cantidad de mariscos que los humanos podrían capturar de manera sustentable disminuyó un 4.1 por ciento de 1930 a 2010, un resultado del cambio climático.
“Esa disminución del 4 por ciento suena pequeña, pero equivale a 1.4 millones de toneladas de pescado de 1930 a 2010”, dijo Chris Free, autor principal del estudio publicado en la revista Science.

Los científicos han advertido que el calentamiento global pondrá presión en el abasto mundial de alimentos en las próximas décadas. Pero los nuevos hallazgos —que separan los efectos del calentamiento de las aguas de otros factores, como la sobrepesca— indican que el cambio climático ya está teniendo un impacto serio en los mariscos.

El pescado constituye el 17 por ciento de la ingesta de proteína animal de la población mundial, y hasta el 70 por ciento en el caso de las personas que viven en países costeros e isleños, de acuerdo con un panel de las Naciones Unidas.

“El pescado es una fuente esencial de proteína para más de la mitad de la población global, y aproximadamente 56 millones de personas en todo el mundo viven de la industria pesquera”, sostuvo Free.

En el noreste del Océano Atlántico y el Mar de Japón, las poblaciones de peces disminuyeron hasta en un 35 por ciento. “Y esa región es hogar de algunas de las poblaciones humanas de mayor crecimiento, y éstas dependen mucho de los mariscos”, dijo Free.

La vida marina ha sufrido algunos de los efectos más drásticos del cambio climático. Los océanos han absorbido el 93 por ciento del calor que se queda atrapado en el planeta debido a los gases de efecto invernadero que los humanos liberan en la atmósfera. Entre estas condiciones cambiantes, los peces están cambiando de hábitat. Las altas temperaturas oceánicas pueden matar tanto a los peces como a sus fuentes de alimento.

En aproximadamente una cuarta parte de las regiones estudiadas, los peces habían expandido sus dominios. Frente a la costa del Atlántico de Estados Unidos, la pesca sustentable de lubina negra aumentó en un 6 por ciento. Otra cuarta parte de las regiones no tuvo cambios importantes.

Pero a la mitad de las regiones no le fue tan bien. En el noreste del Océano Atlántico, hogar del bacalao, la pesca sustentable cayó en un 34 por ciento.
En general, más poblaciones de peces se redujeron que las que aumentaron durante las ocho décadas que abarcó el estudio.

Luchar contra la sobrepesca y mejorar en general el manejo de las empresas pesqueras puede ser de ayuda, dijeron los investigadores. Pero, a final de cuentas, la solución yace en retardar o detener el cambio climático.

The New York Times