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Por Roni Caryn Rabin

El cannabidiol, o CBD, un componente sin efecto narcótico de la planta de la mariguana, es promocionado como un remedio mágico que calma el dolor, la ansiedad, el insomnio y la depresión. Pomadas, sprays, tinturas y aceites son comercializados como afrodisiacos; como ungüentos para eczema, espinillas y bochornos, y como tratamientos para enfermedades serias como diabetes y esclerosis múltiple.

Sin embargo, los científicos conocen poco sobre el CBD.

La Dirección de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos ha aprobado sólo un medicamento que contiene CBD, Epidiolex, después de que ensayos clínicos hallaron que reducía las convulsiones en niños con formas poco comunes de epilepsia.

“Hay mucho bombo publicitario respecto a todo lo relacionado con el CBD”, dijo Orrin Devinsky, director del Centro Integral de Epilepsia Langone de la Universidad de Nueva York, quien encabezó los estudios de Epidiolex. “Ciertamente hay datos de que tiene una variedad de efectos antiinflamatorios, pero no se sabe si eso se traduce en un mejoramiento de la salud humana”.

Yasmin Hurd, directora del Instituto de Adicciones en el sistema médico Mount Sinai en la Ciudad de Nueva York, indicó que el compuesto parece reducir la ansia por heroína en adictos en recuperación. Pero, dijo, “investiguemos. Es una locura que esta sustancia esté siendo consumida por todo mundo, y sin embargo no conozcamos el mecanismo de acción”.

El CBD tiene un perfil de seguridad relativamente bueno, dijo Hurd. Pero puede causar efectos secundarios adversos, como somnolencia y diarrea. Los pacientes en las pruebas de Epidiolex también tuvieron más infecciones y sarpullido, así como disminución del apetito, problemas del sueño y elevadas enzimas del hígado. Hay una posibilidad de que el CBD tenga una pobre interacción con otros medicamentos.

Varios estudios están en curso para evaluar si el CBD puede mitigar la ansiedad o el trastorno por estrés postraumático, ayudar a dejar de fumar, o intensificar las terapias para el cáncer. Estudios con animales sugieren que sus efectos antiinflamatorios podrían ayudar a manejar el dolor crónico o tratar la artritis o enfermedades inflamatorias intestinales, como la enfermedad de Crohn. También es estudiado para el tratamiento del autismo.

GW Pharmaceuticals, que produce el Epidiolex, tiene un medicamento para la esclerosis múltiple aprobado en el Reino Unido que combina CBD y THC, o tetrahidrocannabinol, el componente narcótico del cannabis, y la compañía explora otras aplicaciones.

Sin embargo, la combinación de CBD y THC podría ser más eficaz para algunas condiciones que el CBD solo, advierten expertos.

Tantos pacientes preguntaron a Michael Van Ameringen, director de un centro de investigación de la ansiedad en Hamilton, Ontario, sobre el CBD, que revisó la literatura médica y concluyó que “de hecho, hay realmente muy poca evidencia científica que apoye su uso como tratamiento para la ansiedad en este momento”.

Algunas investigaciones han reportado resultados prometedores en otras aplicaciones psiquiátricas. El año pasado, científicos europeos reportaron que los pacientes con esquizofrenia que recibieron CBD además de sus tratamientos antipsicóticos regulares experimentaron menos alucinaciones y pensamientos acelerados. Pero otros estudios no han encontrado los mismos beneficios.

De hecho, la investigación del CBD se encuentra en una etapa tan temprana que simplemente averiguar la dosis terapéutica correcta para ponerla a prueba es un reto, dicen científicos.
Hurd advierte que las expectativas en torno a la sustancia son irreales.

“La gente lo representa como un medicamento tipo nirvana, y ése es el problema”, afirmó. “Un compuesto no puede curar todo”.

 The New York Times