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Por Andrew E. Kramer

KIEV, Ucrania — Antes de decidir postularse a la Presidencia de Ucrania, Volodymyr Zelensky interpretó a un Presidente en una serie de televisión llamada “Siervo del Pueblo”, sobre un maestro de escuela cuyo discurso acerca de la corrupción se vuelve viral en línea y lo convierte en el Primer Mandatario.

Zelensky, comediante y actor, tiene probabilidad de ganar las elecciones el 31 de marzo. Rating, una agencia encuestadora, lo mostró a la cabeza con el apoyo del 25 por ciento de los electores, seguido por el actual Presidente Petro Poroshenko, quien es impopular, con el 17 por ciento, y una ex Primera Ministra, Yulia Tymoshenko, cuya popularidad ha menguado en los últimos años, con el 16 por ciento.

Zelensky atribuye su inverosímil ascenso a la demanda acumulada por ver un rostro nuevo en la política ucraniana, que sigue inmersa en escándalos y corrupción cinco años después de que una revolución en el nombre de la democracia y la transparencia destituyó a Viktor Yanukovych, el corrupto Presidente prorruso del País.

Mucho depende del desenlace en Ucrania, la línea del frente en la confrontación más amplia de Occidente con Rusia. Un nuevo dirigente en Kiev, la capital, podría reactivar las negociaciones suspendidas para finalizar la única guerra activa en Europa, en la cual han muerto más de 13 mil personas desde que las fuerzas respaldadas por Rusia tomaron el control del este de Ucrania en 2014.

Poroshenko ha estado en pugna con los nacionalistas respecto a un acuerdo de paz del 2015.

Quizás la salida de la dirigencia posrevolucionaria podría ofrecer una forma salvadora de apariencias para que Moscú hallara una salida al conflicto con Ucrania —y alivio de las sanciones occidentales.

Una transición democrática del poder en Ucrania también pondría de manifiesto los méritos del País para una mayor integración con la Unión Europea, un objetivo de los manifestantes que tomaron las calles en 2014 para protestar contra el autoritarismo al estilo ruso.

Los detractores de Zelensky dicen que su éxito es indicador del arraigado poder de los intereses empresariales millonarios en Ucrania. Sus programas fueron transmitidos en el canal de televisión de Ihor Kolomoisky, quien está involucrado en un escándalo relacionado con un rescate bancario involucrando a PrivatBank que le costó a Ucrania 5.6 mil millones de dólares —un gasto impresionante para un País cuyo Gobierno está apuntalado con préstamos del Fondo Monetario Internacional.

Zelensky ha negado ser un títere del magnate y ha defendido sus aptitudes para dirigir un País. 

Zelensky está prácticamente basando su candidatura en el historial de su personaje ficticio de la televisión.

La contienda que enfrenta a un comediante contra dos candidatos con décadas en la política no satisface la imagen que compartieron muchos ucranianos en febrero del 2014, cuando los manifestantes depusieron a un Gobierno alineado con Rusia.

No obstante, el simple hecho de que el País esté preparando unas elecciones reñidas es una victoria.

Los comicios en Rusia se han convertido en poco más que una apática aprobación del partido gobernante.

“La elección es impredecible. Puede haber sorpresas. Ucrania se ha convertido en una democracia, y eso es un avance”, señaló John E. Herbst, ex embajador de Estados Unidos en Kiev.

 The New York Times