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Por Benjamin Mueller

BIRMINGHAM, Inglaterra — En una tarde del otoño pasado, una paciente suicida salió de un hospital en Solihull, Inglaterra, y desapareció. Los agentes de policía la encontraron en una calle en la cercana ciudad de Birmingham.

Llamaron a agencias de servicios sociales y organizaciones benéficas en busca de ayuda, pero sus llamadas fueron rechazadas o nunca contestadas.
En las ocho horas que los agentes trabajaron en su caso, el Departamento de Policía de West Midlands recibió otras mil 452 llamadas de emergencia, y en muchos de esos casos pasaron horas o días antes de que un agente respondiera.

“Era como un callejón sin salida”, dijo el alguacil Richard Chant. “Necesitamos apoyar a estas personas en crisis, pero la Policía no es la indicada para lidiar con ellas”.

La carga de Chant refleja la tensa situación de la labor policiaca en la era de austeridad económica de Gran Bretaña: el número y el alcance de las llamadas de emergencia han aumentado drásticamente en Birmingham y otras ciudades, pero ahora hay muchos menos agentes para responder a ellas.

Las incertidumbres económicas en torno a la retirada de Gran Bretaña de la Unión Europea significan que las presiones presupuestarias podrían estar lejos de terminar.

El Departamento de Policía de West Midlands ha visto recortes presupuestales de 220 millones de dólares desde que comenzó el programa de austeridad del Gobierno dirigido por los conservadores, en el 2010. En toda Inglaterra y Gales, el personal policiaco se ha reducido en unos 20 mil agentes.

También hay interrogantes sobre si los recortes están contribuyendo a un aumento en los delitos violentos. Los asesinatos y robos han alcanzado sus niveles más altos en una década en Inglaterra y Gales.

El problema se agudiza por los recortes paralelos a los servicios sociales.

En las calles, los agentes corren entre llamadas de emergencia y tienen menos tiempo para patrullar. Las horas que la policía dedica a las llamadas de salud y bienestar dejan poco tiempo para reunir pruebas y resolver delitos. Los agentes dicen que esencialmente han renunciado a investigar los delitos contra la propiedad.

“Estaba bien que la policía fuera milusos cuando había una cantidad necesaria de fondos para la policía”, dijo Chant. “Pero si tienes 20 mil policías menos, menos fondos, entonces alguien tiene que tomar la decisión sobre lo que quieren que hagamos”.

En las últimas décadas, el índice de diagnósticos de enfermedades mentales graves ha aumentado en Inglaterra, mientras que los servicios se han reducido. A su vez, los agentes en Inglaterra y Gales detuvieron a 60 por ciento más personas por razones psiquiátricas en el 2015-16 que en la década anterior.

Para muchos departamentos de policía, así como para los todavía influyentes tabloides británicos, la respuesta al deteriorado servicio parece simple: más agentes. Ya no se detectan patrones de robos de taxis y en casas porque muchos casos se archivan sin siquiera una investigación superficial, dicen. Las víctimas dejan de llamar a la policía. Los criminales se envalentonan.

“Cuando los criminales se dan cuenta de que su pandilla es más grande que la nuestra, empiezan a explotar eso”, dijo Chant.

Gran parte de la culpa ha recaído en la Primera Ministra Theresa May, arquitecta de los recortes como Ministra del Interior del 2010 al 2016.

Pero otros dicen que Gran Bretaña debería restablecer el financiamiento de los servicios sociales en lugar de ampliar las fuerzas policiales que no están equipadas para abordar una crisis de salud mental.

A mediados de diciembre, el Gobierno de May anunció mil 200 millones de dólares adicionales para la Policía.

Los líderes de la Policía no tardaron en lamentar que gran parte de ese dinero sería absorbido por las crecientes obligaciones de las fuerzas en materia de pensiones, en lugar de añadir más agentes.

Kirk Dawes, ex policía de West Midlands, se retiró de la fuerza e inició un programa de mediación para Birmingham, escenario de violentas disputas entre pandillas. Con unos 100 casos al año a principios de la década del 2000, sólo una persona murió cuando el equipo de mediación estuvo vigente. Pero bajo la austeridad, el presupuesto del programa se redujo drásticamente, hasta que desapareció en el 2012.

Para el otoño pasado, más de un tercio de los homicidios que estaban siendo investigados por los detectives de West Midlands eran el tipo de asesinatos en que el equipo de Dawes pudo haber trabajado para prevenir.

“Todo eso se perdió”, dijo.

 The New York Times