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Por Steven Lee Myers

GAOSHAN, China — El primer terremoto sacudió a esta aldea agrícola en la Provincia de Sichuan antes del alba el 24 de febrero. Hubo dos más el día siguiente.

Sichuan es propensa a los sismos, incluyendo uno fuerte en el 2008 que mató a casi 70 mil personas, pero para los aldeanos de Gaoshan, estos temblores fueron causados por humanos.

“Fue la perforación”, dijo Yu Zhenghua al contemplar su hogar con lágrimas en los ojos.

La perforación a la que Yu se refería era la fracturación hidráulica, o fracking. La tecnología, que ha revolucionado la producción de gas natural y petróleo en Estados Unidos, también ha creado un auge en China y, con ello, muchas de las controversias que han seguido la práctica en otras partes.

En las horas tras los sismos, miles de residentes se reunieron en un edificio gubernamental en el Condado de Rong para protestar contra el fracking en las ondulantes colinas y valles.
Los manifestantes se hicieron de palabras con los guardias de seguridad y se dispersaron sólo después de que los funcionarios anunciaron que habían suspendido las operaciones de fracking, en espera de los resultados de un estudio gubernamental. Pero las operaciones de fracking siguen en otras partes de la región.

China ha acogido la revolución del fracking con la esperanza de acabar con su dependencia de fuentes de energía extranjeras. Pero la furia pública que se desbordó en Gaoshan subraya los retos sociales y ambientales para el País.

“Sichuan es una importante zona sísmica, así que claramente hay un riesgo”, indicó Philip Andrews-Speed, geólogo en Singapur.

Los tres sismos mataron a dos personas e hirieron a 13. Más de 20 mil hogares en tres aldeas sufrieron daños y nueve se vinieron abajo, de acuerdo con el condado. Unas mil 600 personas fueron desplazadas, obligadas a mudarse con familiares o vivir en 470 carpas distribuidas por las autoridades.

En la casa de Yu, el muro de contención que sostiene su propiedad en la ladera escarpada de una colina cedió. Unas grietas profundas surcaban las paredes de ladrillos estucadas de la casa de dos pisos que su hijo construyó con sus ingresos. “Mi casa se construyó hace apenas 12 años y ahora está así”, dijo Yu.

China descansa sobre las reservas recuperables de gas shale, o esquisto, más grandes  del mundo, señala la Administración de Información Energética de EU, y el Gobierno ha fijado metas grandes para la expansión en los próximos años.

Pero las esperanzas de China de reproducir el auge del fracking estadounidense se han topado con obstáculos. Los depósitos del shale tienden a encontrarse a mayor profundidad en China —a 3.5 kilómetros en el Condado de Rong. Eso hace que sean más caros de explotar. El proceso también requiere mucha agua, que escasea en algunas regiones.

China está mucho más densamente poblada, y muchos de sus mejores depósitos de esquisto están en lugares muy poblados como Sichuan, con más de 80 millones de personas.
Las 15 plataformas en el Condado de Rong tienen 39 pozos en vías de perforarse o ya en operación. Como en otros lugares, los residentes del condado dijeron que notaron un aumento en los temblores y sismos después de que empezó la producción.

Un video de la protesta fue publicado por primera vez por Radio Free Asia. Los residentes locales también expresaron quejas en Weibo, un sitio de medios sociales parecido a Twitter. “¿Qué diablos quieren de nosotros?”, escribió una mujer. “¿Tomarán el asunto en serio sólo cuando se pierdan vidas?”.

 The New York Times