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Por David Streitfeld

SAN FRANCISCO — Hace una década, cuando la codicia y el descuido de la industria financiera estuvieron a punto de destruir la economía estadounidense, la respuesta de la mayoría fue perdonar y olvidar. Ahora la industria de la tecnología ha cometido errores —abusando de la privacidad, aplastando a la competencia y propagando el odio. Tal vez Google, Facebook, Amazon y Apple no salgan tan avantes como Goldman Sachs.

Elizabeth Warren, la senadora de Massachusetts que busca la nominación presidencial demócrata, recientemente dio a conocer propuestas que forzarían disoluciones tecnológicas e impondrían severas restricciones a lo que quede. Otra candidata presidencial demócrata, la senadora Amy Klobuchar de Minnesota, coincidió, al decir “tenemos un gran problema de monopolio”.

En un momento en el que todo en Estados Unidos parece polémico, la reacción a estas ideas fue sorprendentemente receptiva.

“Tenemos que disolver a estos tipos”, dijo Warren en un programa de noticias. El programa sólo pudo nombrar a un detractor de su propuesta: Howard Schultz, el magnate de Starbucks, que busca una candidatura independiente a la Presidencia. “Un multimillonario, ¿no?”, señaló Warren.

Durante décadas, si un político mencionaba la palabra “antimonopolio” esencialmente estaba abogando por más supervisión del Gobierno, lo cual ha sido territorio peligroso desde la Administración de Reagan. El “antimonopolio” era tan impopular como el “socialismo”, “desigualdad de riqueza” y “mayores impuestos a mayores ingresos”.

“Algo ha cambiado definitivamente”, dijo Geoffrey A. Manne, fundador del Centro Internacional de Derecho y Economía, un grupo de expertos en Portland, Oregon. “La mayoría de los electores le tienen cariño a Amazon, Apple, Google e incluso Facebook. Pero creo que también hay un creciente sentido de escepticismo respecto a todas estas compañías”.

Manne, quien ha criticado los argumentos antimonopolio contra Google y ha recibido financiamiento de ésta y de algunos de sus competidores, escribió que el plan de Warren de convertir a las compañías en “servicios plataforma” regulados las haría tan resistentes a la mejora como los sistemas de alcantarillado.

Sin embargo, admitió Manne, podría ser el momento adecuado para más regulación. “Hay una larga historia en Estados Unidos —pero no reciente— de utilizar el poder del Estado para contrarrestar el poder económico de la empresa privada”, dijo.

Pero los servicios de Google y Facebook son gratuitos, mientras que Amazon construyó su reputación vendiendo lo más barato posible. Eso dificulta su regulación por el consenso antimonopolio, que durante décadas ha sostenido que no hay daño a menos que los consumidores sufran directamente al pagar precios más altos.

Ahora los consumidores se dan cuenta de que están pagando por estos servicios con información. Pero una nueva encuesta realizada para el sitio de noticias Axios encontró que más de la mitad de las personas no estaba dispuesta a pagar para evitar ser rastreada por un servicio.

“El consumidor promedio probablemente siente que recibe muchas cosas gratis de las grandes empresas tecnológicas y le preocupa lo que significaría que vayan tras ellas”, dijo Daniel Crane, un experto antimonopolio en la Universidad de Michigan. Pero Crane señaló que la disolución no era la única preocupación de las compañías. “Incluso la retórica puede complicarles la vida y poner presión en el futuro”, dijo.

El discurso antimonopolio también envalentona a los competidores. Google controla gran parte del mercado de anuncios en línea en Australia, lo que representa un problema para News Corporation, el conglomerado de medios controlado por Rupert Murdoch. A mediados de marzo, pidió a los reguladores australianos que disolvieran a Google en el País debido al “poder sin igual que actualmente ejerce sobre los editores de noticias y los anunciantes por igual”.

A los consumidores les encanta la innovación, no los bullies. Amazon no pudo evitar el bullying en su intento, ahora abandonado, de construir una sede en Nueva York, y Facebook también fracasó cuando recientemente retiró las publicaciones de Warren en las que ella decía que la empresa tenía demasiado poder. La compañía, que dijo que las publicaciones habían violado el uso de su logotipo, las restauró rápidamente, pero el daño ya estaba hecho.

“¿Les da curiosidad saber por qué creo que FB tiene demasiado poder?”, tuiteó Warren. “Comencemos con su habilidad para cerrar un debate sobre si FB tiene demasiado poder”.

The New York Times