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Por Benjamin Mueller

LONDRES — Michael Bailey solía criar pavos y vender las aves enteras en la época navideña.

Pero la mayoría de los clientes británicos ahora quieren su carne cortada, sin huesos y blanca, no oscura. Así que Bailey separa a sus aves en partes, dejando un montón de muslos y piernas indeseados.

“Tenemos un pavo de alto valor y la gente no quiere la mitad —bueno, casi la mitad”, dijo. “Esto nos causa un problema importante”.

Durante décadas, la respuesta a ese problema fue la Unión Europea, que anhela la carne oscura que los británicos no quieren. Junto con las sobras de pavos, la carne oscura de pollo y cerdos envejecidos de granjas británicas a menudo terminan en platos en Europa Oriental, mientras que la carne blanca viaja en el sentido opuesto.

Mas ahora, al igual que con tantas otras áreas del comercio y los negocios, la inminente salida de Gran Bretaña del bloque, el proceso conocido como Brexit, se perfila para trastornar el trato.

Los ganaderos conocen esta peculiaridad poco notada del comercio de carne como el equilibrio de carne en canal: las sobras de un país son los cortes preciados de otro.

Gran Bretaña exporta entre 250 mil y 300 mil toneladas de carne oscura de pollo al año, alrededor del 70 por ciento de ello a la Unión Europea, de acuerdo con ResPublica, un grupo de expertos británico.

Dejar la Unión Europea sin algún tipo de pacto comercial sería desastroso para los ganaderos. El puerco británico podría enfrentar aranceles de alrededor del 40 por ciento, mientras que la carne de res y el pollo podrían enfrentar aranceles de más del 60 por ciento. Inspecciones fronterizas más estrictas también sumarían costos y causarían atrasos.

Pero incluso si no hay una separación de Europa sin trato, Brexit creará dificultades en lo que es ahora un proceso comercial prácticamente sin problemas. Y si los avicultores no pueden ganar tanto dinero como alguna vez lo hicieron con las exportaciones de carne oscura, podrían verse obligados a subir los precios de la carne blanca de pollo, para crear lo que analistas temen que sea un mercado de dos niveles en el que sólo los británicos más adinerados pueden darse el lujo de comprar el mejor pollo.

Los avicultores intentan ajustarse persuadiendo a los británicos a que empiecen a consumir cortes que ahora ignoran. Los analistas han promocionado la carne oscura de pollo como una alternativa más sana a la de res.

Algunas compañías ya han comenzado a introducir carne oscura a sus recetas. Bailey dijo que le vende aves de corral a un fabricante de pays de carne que durante años compró sólo carne blanca de pechuga. Al prometer mejores precios, tentó al fabricante de pays para que probara la carne oscura.

“De hecho, realzaba el sabor del pay”, dijo Bailey. “Al final, fue una especie de triunfo”.

 The New York Times