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Cinco hombres apuestos, vestidos impecablemente. Cantantes con voz de oro armonizando un éxito tras otro. El que también pudieran ejecutar una coreografía elegante podría haber parecido algo extra. Sin embargo, fue esencial para lo que hizo excepcionales y perdurables a The Temptations. ¿Acaso alguien remotamente baila hoy como lo hacían ellos?

No realmente. Ni siquiera el talentoso elenco de “Ain’t Too Proud: The Life and Times of the Temptations”, que se estrenó en el Imperial Theater de Broadway el 21 de marzo.
Los tiempos cambian y el pasado nunca puede ser recapturado del todo. Ésos son algunos de los temas que aborda este musical, que narra la historia de The Temptations desde la perspectiva de Otis Williams, el único miembro original sobreviviente.

“Era importante para mí que un público que conozca a The Temptations pueda ver la obra y piense, ‘eso es lo que recuerdo’. Pero también es importante ver a través del cristal del presente”, dijo Sergio Trujillo, coreógrafo de “Ain’t Too Proud”.

Creó una coreografía que es más intrincada, estilísticamente variada y narrativamente sofisticada que lo que jamás abordaron The Temptations. Todos los deslizamientos, giros y gestos característicos están allí, pero en medio de mucho más.

“Ain’t Too Proud” honra al pasado, pero también resalta las diferencias entre los pasos de baile en Motown en ese entonces y el baile en Broadway ahora.

En un principio, The Temptations no se veían a sí mismos como bailarines. “Simplemente cantábamos de pie o sentados”, recordó Williams, de 77 años.
Sin embargo, en 1965 empezaron a trabajar con un coreógrafo profesional: Cholly Atkins. Fue parte de una operación tras bambalinas llamada Desarrollo de Artistas, un componente

crucial en la visión de Berry Gordy, el fundador de Motown. Las personas contratadas para Desarrollo de Artistas eran veteranos de la farándula que estaban allí para enseñarles a los jovencitos a convertirse en artistas versátiles.

Atkins era un bailarín de tap. Nacido en 1913, llegó a la edad adulta cuando el tap era omnipresente en centros nocturnos, espectáculos de Broadway y musicales de Hollywood. En Nueva York, con Honi Coles, formó una gran mancuerna. Cantaban, contaban chistes y bailaban en varios estilos.

Sin embargo, para principios de los 50, el tap estaba pasando de moda. En lugares como el Apollo Theater, en Harlem, tomaron control los teatros de revista de R&B. Coles se convirtió en el director de producción del teatro, horrorizado por la etiqueta teatral de los adolescentes. Atkins empezó a instruirlos. En poco tiempo se corrió la voz. Motown lo contrató como su coreógrafo.

“Pops redefinió a The Temptations”, narró Williams, usando el apodo que el grupo le daba a Atkins. “Lo que hizo fue dramático, pero con economía de movimiento para que no hiciéramos un esfuerzo excesivo, pero aún nos pudiéramos expresar”.

Atkins siguió coreografiando a The Temptations hasta su muerte, en el 2003.

Fue alrededor de esa época que Trujillo, nacido en Colombia en 1963, empezó a coreografiar “Jersey Boys”, el musical del 2005 sobre el grupo The Four Seasons. “Ain’t Too Proud” involucró presiones distintas: “¿acaso puedo estar a la altura de la leyenda de estos grandes artistas conocidos por su forma de bailar?”, se preguntó.

El número inicial es de vieja escuela. A medida que avanza la obra y la música del grupo se vuelve funky o psicodélica, reaccionando a los disturbios y los asesinatos de fines de los 60, el baile se torna intenso, más furioso y más complejo técnica y emocionalmente.

Trujillo también está trabajando con un tipo diferente de artista. Ephraim Sykes, quien interpreta a David Ruffin —uno de los vocalistas principales del grupo— tuvo su formación en la escuela de danza Alvin Ailey. Ha dominado algunos de los pasos característicos de Ruffin, pero también hace muchas cosas que Ruffin nunca intentó.

“Trato de usar mi formación en el baile con la mentalidad de un cantante”, señaló Sykes.

 The New York Times