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Por Jennifer Medina

SAN DIEGO — En vista de que la madre y sus tres hijos enfrentaban la deportación, el juez de inmigración quería asegurarse de que ella entendiera los cargos en su contra. Pero incluso con la ayuda de un intérprete de q’anjob’al, una lengua maya, parecía que Magdalena Lucas Antonio de Pascual comprendía muy poco.

“¿Qué idioma habla?”, preguntó el juez Philip S. Law.

“¿La razón por la que dejé mi país?”, respondió ella, a través del intérprete. “Crucé la frontera ilegalmente porque tenía que hacerlo”, le dijo después al juez.

“Voy a ignorar lo que acaba de decirme porque eso no fue lo que pregunté”, dijo. “Estoy tratando de explicarle el proceso y sus derechos”.Los malentendidos siguieron durante la audiencia de 50 minutos.

Antonio de Pascual es una de muchos migrantes que llegan a Estados Unidos desde zonas remotas de Centroamérica y que solamente hablan lenguas indígenas. Un aumento en el número de estos migrantes suma a los retrasos en un sistema judicial que ya está abrumado por más de 800 mil casos pendientes. Muchos abogados, intérpretes y activistas dicen que los tribunales no tienen intérpretes suficientes para atender a estas personas, llevando al sistema al límite de sus capacidades.

El número de casos de inmigración pendientes ha crecido en casi un 50 por ciento bajo el Presidente Donald J. Trump, lo que muchos dicen constituye una crisis.

Los agentes migratorios de Estados Unidos proporcionan traductores de hasta 350 idiomas, incluyendo mandarín, criollo, árabe y ruso. Pero el mam, k’iche’ y q’anjob’al —todas endémicas de Guatemala— figuran entre las 25 lenguas más comunes habladas en los tribunales migratorios en los últimos cuantos años.

En San Diego, la audiencia de una hablante de q’anjob’al fue retrasada más de un año porque no había intérpretes disponibles. En otro caso, un hombre cuyo idioma principal es el mam no pudo explicar que su familia había sido asesinada en su pueblo guatemalteco, lo cual, dijo su abogado, podría ser motivo para recibir asilo.

Los problemas también se han filtrado a los tribunales penales: en un caso por un delito menor de agresión contra un hombre, el intérprete de ixil del tribunal no le preguntó al acusado si era competente para ser sometido a juicio, como le indicó el juez, sino que le dijo al hombre “reza a Dios”, de acuerdo con una queja presentada ante el tribunal estatal de Wisconsin.

De acuerdo con el Departamento de Justicia estadounidense, los tribunales de inmigración en el País han visto un aumento constante de guatemaltecos hablantes de lenguas indígenas en los últimos cinco años.

Con una demanda tan grande por tan pocos intérpretes, éstos tienen que ser programados con semanas o incluso meses de anticipación. A menudo, los jueces se ven obligados a trabajar con intérpretes por teléfono, lo que dificulta el escuchar bien e imposible de entender el lenguaje corporal.

Es posible que los migrantes no se topen con una sola persona que hable su idioma a su paso por el sistema de inmigración, lo cual hace que sea casi imposible proporcionar información a los oficiales. Aunque la mayoría de los agentes que trabajan a lo largo de la frontera mexicana y en centros de detención habla español básico, pocos conocen alguna lengua indígena.

Los niños que no hablan español quedan particularmente aislados, dicen los trabajadores de los albergues. No pueden hablar con orientadores y es más probable que presenten un comportamiento rebelde, por lo que después los castigan o los medican. En muchas ocasiones, los padres que hablan un idioma indígena no pueden expresar que los separaron de sus hijos.

“Ahora tenemos a poblaciones enteras apareciéndose con idiomas que no hemos visto antes en EU”, dijo Odilia Romero, intérprete de zapoteco y activista.

 The New York Times