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Por Mokoto Rich

ZAO ONSEN, Japón — Ashley Huang había visto las fotos en internet, y eran cautivadoras: enormes criaturas tipo Godzilla, formadas naturalmente por nieve y hielo, revistiendo árboles coníferos que se extienden a través de un paisaje montañoso en el norte de Japón.

En febrero, Huang y una amiga viajaron de Taiwán a Zao Onsen, una aldea en la Prefectura de Yamagata, para ver las formaciones de cerca. Tomaron un teleférico a la cima del Monte Zao, una zona de esquí que ha atraído a turistas para ver los “juhyo”, o monstruos de hielo.

Pero el panorama fue decepcionante. Muchas de las figuras heladas parecían ser versiones disminuidas de las fotografías en línea. En lugar de bestias majestuosas, eran árboles larguiruchos cubiertos de puños de nieve.

Las lluvias y una racha de calor prematura eran las responsables de las criaturas de nieve decaídas. Pero a más largo plazo, los científicos advierten que el cambio climático vendrá por los juhyo.

Los investigadores han dado seguimiento a un deterioro continuo de los monstruos de nieve —tanto en el área que cubren y la duración de la temporada en la que pueden ser vistos— debido a temperaturas cada vez más cálidas que derriten la nieve más pronto y a mayor elevación.

Los árboles también están siendo asolados por polillas, que devoran sus agujas, y por escarabajos de corteza.

Los juhyo se materializan bajo condiciones precisas. Vientos fríos y secos del oeste soplan desde Siberia, a través del Mar de Japón, y forman bancos de nubes que vierten agua sobrefusionada, bajo su punto de congelación, pero aún líquida, sobre las coníferas en el noreste de Japón. La nieve cae y se espesa sobre esa mezcla helada.

Remontándose a principios del siglo 20, los científicos identificaron juhyo que se extendían tan al sur como Nagano, unos 240 kilómetros al noroeste de Tokio. Hoy, la Prefectura de Yamagata, unos 370 kilómetros al norte de Tokio, es lo más al sur donde se pueden hallar los juhyo.

Fumitaka Yanagisawa, catedrático en la Universidad Yamagata, dijo que las temperaturas promedio entre diciembre y marzo han aumentado en 2 grados centígrados desde 1910. “Para fin de siglo, los juhyo desaparecerán del planeta”, afirmó Yanagisawa.

Visitantes de Taiwán, Tailandia, Filipinas y Singapur empezaron a llegar a raudales a Zao Onsen hace unos cinco años para ver los monstruos de hielo, que cobraron fama en los medios sociales. Unos 77 mil turistas tomaron el teleférico la temporada invernal pasada, comparado con 47 mil tres años antes. Pero los funcionarios están cada vez preocupados porque los turistas se marchen decepcionados.

En días buenos, los árboles cubiertos de nieve aún lucen hermosos. Pero en la Asociación de Turismo de Zao Onsen, donde pósters muestran juhyo anteriores en todo su esplendor con sus enormes circunferencias, Hachiemon Ito, el presidente de la asociación, admitió que lo que estaba en la montaña eran versiones venidas a menos.“Antes solían ser mucho más hermosos”, aseveró.

The New York Times