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Por Tom Brady

La promesa de la innovación a menudo queda incumplida, aunque el atractivo de adoptar la tecnología más nueva puede ser irresistible, afirmó el autor David Sax en The New York Times.

“¿Cuál es el plan de su compañía para incorporar los dispositivos vestibles?”, escribió Sax. “¿Cómo va nuestro programa de Google Glass? ¿Cuál es su postura sobre Big Data? ¿Sobre inteligencia artificial y aprendizaje de máquinas? ¿Qué tan pronto podemos hacer el cambio a video? ¿Cuántas tablets deberíamos comprar? ¿Cuál es el presupuesto de realidad virtual de la escuela de su hijo?”.

Mucho dinero es despilfarrado en este proceso, a medida que los dispositivos son adquiridos, se decide que no son lo que se creía y luego son dejados a un lado. Los escritorios para trabajar de pie permanecen, en gran medida, en la posición de sentado, los drones se mantienen en tierra y los cascos de realidad virtual se quedan sin usar.Pero éstas no son las peores consecuencias, dijo Sax.

“Este enfoque a la innovación realmente puede ser destructivo”, escribió. “Las escuelas que compraron apresuradamente tablets para los alumnos eliminaron programas de artes escénicas, música y deportes, con pocos beneficios comprobados”.

Algunas ciudades han seguido un camino diferente, lejos de las entregas en una hora y los kits de comidas, y hacia la creación de espacios comerciales amigables con los humanos.
En el curso de los últimos 10 años, Estados Unidos ha visto un auge en mercados campesinos, pulgas y librerías independientes.

El coloso en línea Amazon ahora está inaugurando librerías físicas. Walmart planea construir tiendas que incluyan pasillos de comida, mercados campesinos, renta de bicicletas y parques —el tipo de negocios que las supertiendas ultrabaratas de la compañía expulsaron de los pueblos estadounidenses.

La tecnología también prometió hacer que los traslados fueran más seguros, pero eso aún no ha sido comprobado. Muchos autos ahora alertan a los conductores sobre invasión de carril y objetos cercanos, pero depender demasiado de estos sistemas puede ser problemático.

Vatsal Thakkar, un psiquiatra, se dio cuenta de ello cuando sacaba de reversa el auto de su esposa de la cochera y no estaba viendo o revisando la cámara de reversa. Estaba esperando los sonidos de alerta que nunca llegaron, ya que el auto más antiguo de su esposa no tenía ese sistema.

“Me había vuelto tan supeditado a esta tecnología, que dejé de poner atención, un problema con consecuencias potencialmente peligrosas”, escribió Thakkar en The Times.
“¿Acaso la tecnología diseñada para salvarnos de nuestras faltas de atención pudiera, de hecho, volvernos menos atentos?”, escribió.

Su solución: un auto de transmisión manual.

“Una palanca de cambios y un pedal de clutch requieren el uso de las cuatro extremidades, haciendo que sea difícil usar un celular o comer mientras vas manejando”, escribió.

Un estudio de adolescentes con trastorno de déficit de atención reveló que cuando manejaban autos con transmisión manual, conducir era más seguro que en autos automáticos.
“Esto insinúa que la cura para nuestras lagunas de atención podría ser menos tecnología, no más”, escribió Thakkar.

La tecnología también ha estado invadiendo nuestros hogares. Alrededor de un tercio de los hogares en EU tiene dispositivos inteligentes, y más de la mitad los tendrá para el 2022.
Sin embargo, hay riesgos de privacidad planteados por micrófonos en dispositivos como Google Home y Amazon Echo.

“Prácticamente todo lo que diga en la sala de mi casa podría ser grabado y transferido a otro lado”, afirmó Craig A. Shue, profesor asociado en el Instituto Politécnico Worcester, a The Times..

 The New York Times