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Por Liz Alderman

ATENAS — Menos de un año después de que Grecia surgió de un rescate internacional multimillonario en euros, Atenas es testigo de un auge. Hoteles nuevos y a la moda con vistas a la Acrópolis ocupan lugares en el horizonte. Trabajadores de la construcción están poniendo mano a viviendas propiedad de griegos urgidos de dinero y convirtiéndolas en propiedades en renta a corto plazo, inmuebles de Airbnb o lujosas casas nuevas para extranjeros.

Miles de solicitantes de visas, una buena parte de ellos inversionistas chinos, están llegando en busca de hogares que les sirvan como base europea.

Tras la presión que ejerció la prolongada crisis financiera en Grecia, los propietarios locales intentan sacar ventaja de la bonanza de inversiones con la venta de apartamentos o la renta de sus casas a turistas, con un frenesí que está cambiando el mercado de las viviendas.

Los dueños de casas, presionados por la prolongada crisis financiera de Grecia, intentan aprovechar el momento al vender departamentos o rentar sus casas a turistas en un frenesí que rápidamente está cambiando al mercado de la vivienda.

Los recién llegados van tras las “visas doradas” de Grecia, que permiten a inversionistas que gasten 250 mil euros en una casa en Grecia hacerse de una visa renovable.

Pero el cambio de suerte conlleva un costo. Mientras que los precios al alza de las propiedades benefician a los dueños de las viviendas, quienes rentan no pueden competir. “Es como lo que pasó en Barcelona, donde todo mundo se vio obligado a salir del Centro”, comentó María Dolores, joven artista que vivió en esa ciudad española antes de mudarse a Atenas, hace cuatro años. En noviembre, ella y sus tres compañeras de departamento fueron desalojadas del mismo, que rentaban por 400 euros al mes.

Carrie Law, directora de un grupo inversionista en bienes raíces con sede en Hong Kong, dijo que Grecia se ha convertido en uno de los principales destinos para la clase media china, que se siente cómoda ahí porque ya han invertido grandes empresas paraestatales.

Los precios de las propiedades en Grecia se están recuperando tras una caída del 40 por ciento, que comenzó en 2010. Grecia casi sale de la eurozona en 2015, pero se ha ido estabilizando, lo que ha reavivado el turismo, que gozó de una cifra récord de 33 millones de visitantes el año pasado. Docenas de proyectos de hoteles y complejos turísticos están abriendo o en desarrollo, de acuerdo con Enterprise Greece, la agencia gubernamental que promueve la inversión.

Muchos inversionistas han convertido propiedades en inmuebles de renta a corto plazo para turistas, que se han cuadruplicado en cinco años, reduciendo el número de viviendas con rentas accesibles para los griegos promedio.

Argiro Fouraci, de 29 años, renta cinco departamentos tienen años de ser de su familia. Maestra que perdió su empleo durante la crisis, estuvo batallando hasta que empezó a ofrecer los departamentos, ubicados en el popular vecindario de Koukaki, cerca de la Acrópolis, en Airbnb. Fouraci dijo que ahora gana unos 400 euros al mes de cada departamento, que también ayuda a sus padres, quienes tienen sesentaitantos años y cuyas pensiones fueron reducidas. “La mayoría de mis amigos siguen desempleados”, comentó Fouraci. “Ahora puedo ganarme la vida y ayudar a mi familia”.

“Ya no tenemos vecinos griegos; tenemos vecinos de Airbnb”, dijo Stavros Siempos, de 53 años y dueño de una tienda de abarrotes en Koukaki. Sin embargo, agregó que eso es bueno para el negocio. “Estamos mejor ahora, porque los turistas tienen dinero”.

El programa de visado ha atraído a unos 10 mil inversionistas de países no pertenecientes a la Unión Europea, inyectando unos 1.5 mil millones de euros al sector inmobiliario de Grecia en los últimos cinco años, de acuerdo con Enterprise Greece.

“Además de la gente y las familias, también están desplazando y desapareciendo del mapa los espacios colectivos y las redes de vecindarios. Es como un efecto dominó. Los más vulnerables salen perdiendo”, dijo Dolores.

The New York Times