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Por Dave Itzkoff

LOS ÁNGELES — La mujer en el programa en blanco y negro en la TV estaba al borde de la locura, dando un monólogo sobre mundos paralelos y la posibilidad de que nuestros propios duplicados pudieran estar entre nosotros. Mientras la cámara se enfocaba sobre su rostro atribulado, Jordan Peele estaba sentado cautivado. “Hermosa toma”, dijo.

En su oficina, Peele, el comediante convertido en cineasta de terror laureado con el Óscar, veía un episodio de “The Twilight Zone” (La Dimensión Desconocida), la serie de antología de ciencia ficción que él está ayudando a resucitar. Había elegido un episodio de 1960 titulado “La Imagen en el Espejo”, que trata sobre una mujer convencida de que es seguida por su doble, y el hombre que no le cree hasta que es demasiado tarde.

Peele ha señalado a “La Imagen en el Espejo” como una inspiración para su nueva película, “Us” (Nosotros) en la que Lupita Nyong’o y su familia son acosados por dobles asesinos. Peele dijo que en sus cuentos de terror favoritos, “me encantan los seres humanos en el papel del monstruo, del horror”.

Ésta es una coyuntura intrigante para Peele, de 40 años, quien creció venerando a Rod Serling, creador de “Twilight Zone”, por imbuirle al programa una conciencia social y abordar las ansiedades del Estados Unidos de la era de la Guerra Fría.

Cuatro años después del fin de la serie “Key & Peele” y dos años después de su debut como director con su exitoso thriller “Get Out” (Huye), Peele es ahora productor ejecutivo de una nueva serie de “Twilight Zone” a través de la plataforma de streaming CBS All Access. También es el narrador de la misma, como lo hizo Serling.

Peele aceptó este papel frente a la cámara con recelo, y se sentía intranquilo sobre el hecho de resucitar a “The Twilight Zone”. No acoge con facilidad las comparaciones con Serling.

Pero en este relato de paralelos improbables, Peele siempre ha estado siguiendo la trayectoria de Serling. Él también ha usado el entretenimiento de género para transmitir verdades por lo demás desagradables, desplegando sketches cómicos para comentar sobre la brutalidad policiaca o películas de terror para espetar a los liberales pagados de sí mismos.

“Si puedes predecir a dónde cree el público que va (la trama), puedes usar eso contra ellos”, dijo. “Y te amarán por ello”.

El éxito de “Get Out” (que recaudó más de 255 millones de dólares a nivel mundial) le ha permitido a Peele producir otros proyectos, incluyendo “El Infiltrado del KKKlan”, de Spike Lee, y “Lorena”, serie documental de Amazon, así como próximos ofrecimientos de terror como la serie de HBO “Lovecraft Country” y un remake de la película “Candyman”.

Peele era un geek de la cultura pop que creció viendo “Gremlins”, “Tiburón” y las películas de Tim Burton. Otra piedra angular fue “The Twilight Zone”: originalmente fue transmitida de 1959 a 1964, y su madre lo introdujo a las retransmisiones.

Su perspectiva pop fue moldeada por episodios clásicos, escritos por Serling, como “Monstruos en la Calle Maple”, que abordaban directamente los prejuicios sociales y el racismo, y episodios cruelmente irónicos, como “Tiempo Suficiente al Fin”, en el que el ávido lector que sobrevive a un apocalipsis atómico se queda con un abasto de por vida de material de lectura y unos lentes rotos.

“Me encantan los que, básicamente, toman el defecto trágico de alguien y lo explotan”, comentó Peele. “Creas un personaje y muestras su peor pesadilla hecha a la medida”.

En los últimos años, Simon Kinberg (escritor, productor y director de la franquicia de “X-Men”) había estado considerando una nueva encarnación televisiva.

Luego sucedieron dos cosas: primero la elección presidencial del 2016. Después, Kinberg y sus colegas vieron “Get Out”, a la que consideraron como una “The Twilight Zone” moderna. Al poco tiempo, Peele y Kinberg se estaban reuniendo para considerar ideas y se dieron cuenta de que quizá la fórmula clásica del programa no necesitaba actualizarse.

“En muchas formas se siente como que los cables se cruzaron y estamos en la dimensión equivocada, se suponía que no sería así”, dijo Peele. “Se sentía como que, si Serling estuviera aquí, habría tenido mucho qué decir y muchos nuevos episodios que no podría haber escrito en su época”.

Lo que esta “Twilight Zone” comparte con la serie de Serling, dijo Peele, es “un sentido de simplicidad” —un arco narrativo de revelaciones cada vez mayores, “y luego, al final, el patrón es trastocado o comprometido aún más”.

Los temas de la doble identidad son recurrentes en todo el trabajo de Peele.

“Todo mi trabajo apunta a esta idea del lado oscuro de la humanidad”, declaró Peele. “Tenemos demonios grabados en nuestro ADN. La evolución nos ha traído a un lugar donde queremos ser buenos, la mayor parte del tiempo. Pero nunca seremos totalmente buenos. Siempre tendremos este otro lado”.

 The New York Times