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Por Rob Tannenbaum

El cantante Ian Hunter anunció recientemente una gira de reunión de Mott the Hoople, el grupo británico que grabó algunos éxitos memorables a inicios de los 70. Pero no se trataba precisamente de una reunión, admitió Hunter tácitamente.

De sus cuatro compañeros en el álbum definitivo de Mott, “All the Young Dudes”, de 1972, dos ya fallecieron y uno está incapacitado a causa de una embolia.

Las muertes raras veces son el final de los grandes grupos de rock. Así que Hunter saldrá de gira con el guitarrista y el tecladista que se incorporaron a Mott para su álbum final, “The Hoople”, de 1974.

Al mostrar un nivel de sinceridad raras veces adoptado por quienes tratan de vender boletos de conciertos, bautizó a este grupo como Mott the Hoople ‘74.

Kiss realiza una gira de despedida que incluye a la mitad de su formación original, Gene Simmons y Paul Stanley; lo mismo aplica para The Who. Styx hace giras sin Dennis DeYoung, quien compuso e interpretó sus éxitos más importantes. (DeYoung actualmente se presenta con un espectáculo llamado Dennis DeYoung and the Music of Styx).

Con cada vez más frecuencia, los retratos fraudulentos calculados son parte del repertorio de un grupo más viejo. Una vez que el nombre de un grupo se convierte en una marca famosa, hay un fuerte incentivo para seguir adelante, aún cuando su formación hace que los fans pregunten, “¿quiénes son estos cuates?”.

Cuando Styx empezó a presentarse sin DeYoung, éste era uno de los cuatro compañeros en el grupo que eran dueños colectivos de los derechos del nombre. DeYoung interpuso una demanda, argumentando el mal uso de la marca Styx, y sus ex compañeros contrademandaron.

“Llegamos a un arreglo”, comentó DeYoung. “No puedo divulgar los detalles, pero no tendré que sentarme en una esquina a vender galletas”.

Las disputas sobre los derechos al nombre de un grupo son complicadas porque combinan elementos de derecho de marca registrada y derecho contractual, dijo Loren Chodosh, una abogada de entretenimiento.

Los nombres de grupos musicales normalmente califican como marcas registradas, y las marcas registradas pueden ser asignadas por contrato, explicó.

El baterista Bobby Colomby cofundó el grupo neoyorquino de jazz-rock Blood, Sweat & Tears, que creció hasta tener ocho miembros para cuando debutó en 1968. Para 1974, Colomby era el único miembro original. “Teníamos un acuerdo: el último que continúe en el grupo se queda con él”, afirmó.

Colomby arrendó el nombre de Blood, Sweat & Tears a David Clayton-Thomas, quien cantó los éxitos clásicos del grupo, pero no era un miembro original. Tras un contrato de 20 años, Clayton-Thomas formó un grupo nuevo en el 2004, por lo que Colomby contrató músicos para hacer giras como sus empleados asalariados.

Blood, Sweat & Tears aún ofrece entre 55 y 65 conciertos al año, indicó su representante, Larry Dorr. En una entrevista telefónica con Dorr y Colomby, ninguno pudo nombrar a todos los miembros actuales del grupo.

No obstante, Colomby lo compara con una franquicia: “Cuando vas a un juego de los Yanquis, ¿qué ves? No está Babe Ruth ni Mickey Mantle. Pero vas a ver el uniforme a rayas, una tradición, un estilo”.

Blood, Sweat & Tears no es un grupo de gente específica, insiste, “es un concepto musical”.

The New York Times