•  |
  •  |

Por Richard C. Paddock

YAKARTA, Indonesia — El profesor cantó una vieja canción antimilitar en un mitin en Yakarta, la capital de Indonesia. Después de que un video de su interpretación apareció en línea, la Policía lo arrestó el mes pasado por insultar a una institución del Estado.

Una semana antes, un ama de casa en Surabaya fue sentenciada a 10 meses en la cárcel debido a cuatro mensajes enviados por WhatsApp que le parecieron insultantes a una compañía. Ella negó enviar los mensajes, que estaban en javanés, un idioma que ella no habla.

Tanto el profesor, Robertus Robet, como el ama de casa, Saidah Saleh Syamlan, fueron acusados bajo la extensa ley penal de difamación en línea de Indonesia, que permite que cualquiera haga una denuncia y conlleva una condena de hasta cuatro años en prisión.

Los defensores de los derechos humanos llaman a la ley excesivamente amplia y dicen que es usada por funcionarios y personas influyentes para sofocar la libertad de expresión.
Indonesia se ha convertido en uno de los países más democráticos de Asia desde la caída del dictador militar Suharto, en 1998.

Cada cinco años, realiza las elecciones presidenciales directas más grandes del mundo. El 17 de abril, el Presidente Joko Widodo, un ex manufacturero, volverá a enfrentar a Prabowo Subianto, su opositor del 2014, un ex general y yerno de Suharto.

Pero las autoridades sofocan la libertad de expresión al hacer cumplir leyes penales por difamación contra ciudadanos que protestan por las políticas del Gobierno o se quejan sobre prácticas de las compañías.

La ley de difamación en línea fue adoptada en el 2008 y al principio permitía que la Policía encarcelara a sospechosos antes de su juicio. Fue enmendada en el 2016 para reducir la sentencia máxima de seis a cuatro años y eliminar la práctica del arresto previo al juicio.

Robet, activista veterano y cofundador de Amnistía Internacional Indonesia, participó en manifestaciones durante los 90 que buscaban derrocar al Gobierno militar de Suharto.
Ahora es profesor de sociología en la Universidad Estatal de Yakarta y asistió al mitin afuera del palacio presidencial el 28 de febrero para protestar contra abusos a los derechos humanos y una propuesta para dar a Generales del Ejército puestos civiles en el Gobierno.

En el mitin, interpretó una versión de una canción de protesta popular en la era Suharto que era cantada por la gente en manifestaciones contra él.

Robet dijo que su objetivo era llamar la atención sobre la creciente influencia del Ejército.

Su arresto parecería demostrar su argumento.

“Canté esta canción para contarles a las nuevas generaciones sobre la vibrante era del movimiento civil y estudiantil de 1998”, dijo vía correo electrónico. “Esta es la ironía. Durante la era Suharto, nadie fue arrestado por cantar esta canción”.

 The New York Times