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Rusia ha estado expandiendo de manera constante su influencia militar por toda África, con crecientes ventas de armas, acuerdos de seguridad y programas de entrenamiento para países inestables o líderes autócratas, causando alarma entre los funcionarios occidentales. Rusia busca instalarse en el lado sur de la OTAN al ayudar a un ex General en Libia a luchar por el control sobre su Gobierno y su enorme mercado petrolero.

En los últimos dos años, Moscú ha vuelto a estrechar relaciones con clientes de la era soviética, como Mozambique y Angola, y ha forjado nuevos lazos con otros países. El Presidente ruso Vladimir V. Putin será anfitrión de una reunión cumbre entre Moscú y países africanos más adelante este año.

La expansión de la influencia militar de Moscú en el Continente Africano refleja la visión más amplia de Putin de devolver a Rusia a su antigua gloria. Pero también ilustra la estrategia oportunista de Rusia de hacerse de ganancias logísticas y políticas en África donde sea y cuando sea posible.

El asesinato de tres periodistas rusos a manos de asaltantes desconocidos en la República Centroafricana, una ex colonia francesa, el año pasado, atrajo la atención al regreso del Kremlin al Continente. Los periodistas investigaban las actividades del Wagner Group, una fuerza militar privada vinculada con un asociado de Putin.

“Moscú y sus contratistas militares privados están armando a algunos de los gobiernos más débiles de la región y están respaldando a gobernantes autócratas del Continente”, dijo Judd Devermont, director del Programa África en el Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales, en Washington. “Este compromiso amenaza con exacerbar las actuales zonas de conflicto”.

Moscú no puede competir con la ayuda extranjera estadounidense ni con las extensas inversiones de China en el Continente. Sin embargo, los analistas dijeron que Rusia es impulsada tanto por la oportunidad como por la necesidad de avanzar en África.

Rusia está buscando más bases estratégicas para sus tropas, incluyendo en puertos libios en el Mar Mediterráneo y en centros de logística naval en Eritrea y Sudán en el Mar Rojo, de acuerdo con un análisis del Institute for the Study of War, una organización de investigación.

El año pasado, Rusia firmó acuerdos de cooperación militar con Guinea, Burkina Faso, Burundi y Madagascar. Por separado, el Gobierno de Mali ha buscado la ayuda de Moscú para combatir el terrorismo, a pesar de las miles de tropas francesas y cuerpos de paz de la ONU que están destacamentados en ese País.

Rusia trata de asegurar acuerdos de armas por toda África prometiendo entregas oportunas y condiciones flexibles —una estrategia que, en opinión de los analistas, tiene más éxito cuando es promovida en naciones que tienen pocas alternativas para desarrollar acuerdos de defensa con otros socios porque han sido aisladas por países de Occidente.

Túnez, un aliado de Estados Unidos, también mantiene estrechos lazos de inteligencia, antiterrorismo y energía con Rusia. Y Burkina Faso recibió el año pasado helicópteros de transporte militar de fabricación rusa, así como armas lanzadas por aire.

Egipto, un leal aliado estadounidense, también se está volviendo un buen cliente de armamento ruso. Egipto firmó un trato a finales del 2018 de 2 mil millones de dólares por aviones de combate rusos SU-35, publicó un periódico ruso.

Rusia está en busca de nuevos mercados económicos y recursos energéticos, en algunos casos reanudando relaciones con países que estuvieron vigentes durante la era soviética. También tiene importantes intereses en petróleo y gas en Argelia, Angola, Egipto, Libia, Senegal, Sudáfrica, Uganda y Nigeria.

Los lazos entre Rusia y la República Centroafricana han atraído particular atención en Occidente. Ambos países firmaron un acuerdo de cooperación militar el año pasado y poco tiempo después de eso empezaron a presentarse mercenarios allí.

Mikhail Bogdanov, Viceministro de Relaciones Exteriores de Rusia, recientemente dialogó sobre las perspectivas para ampliar la cooperación con Faustin-Archange Touadéra, Presidente de la República Centroafricana.

El incremento en la ayuda incluiría “el entrenamiento de personal nacional, y el fortalecimiento de la seguridad y estabilidad en este amigable país africano”, informó el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia.

 The New York Times