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Por Jason Horowitz

MILÁN — Alessandro Mahmoud ganó recientemente un prestigioso concurso musical italiano con su canción de rap en italiano “Dinero”, salpicada con un toque de Medio Oriente. La letra recuerda cómo su padre egipcio “bebía champaña durante el Ramadán” o lo llamaba en árabe para que volviera del parque a casa.

Sin embargo, Matteo Salvini, el Ministro del Interior italiano, no era un fan de la canción.
“#Mahmood... equis. ¡¿La canción italiana más bella?!”, tuiteó Salvini tras el resultado en febrero. Poco después, un miembro de su partido antiinmigrante Liga propuso una ley para limitar las canciones extranjeras en la radio.

Desde entonces, Mahmoud, cuyo nombre artístico es Mahmood, ha sido empujado al centro de un debate nacional sobre qué significa ser italiano en un momento en que los críticos señalan que el político más poderoso del País parece estar resuelto a atizar el racismo y la xenofobia —no sólo contra migrantes nuevos, sino también contra inmigrantes legales que tienen años de vivir en Italia.

Mahmoud, de 26 años, nació y fue criado en un barrio en las afueras de Milán, de madre sarda quien conoció a su padre egipcio en un café donde ella trabajaba.
Cuando era pequeño, dijo, escuchó música árabe con su padre hasta que éste se marchó cuando el niño tenía 5 años. Asistió a la primaria en Milán con niños rusos, chinos y de muchas otras nacionalidades.

Mahmoud dijo que Salvini “provocó comentarios ignorantes”, tales como gente cuestionando cómo un egipcio podía ganar el Festival de la Canción de San Remo, una preciada institución nacional.

Salvini argumenta que sus enemigos políticos se desacreditan a sí mismos al tacharlo de racista o fascista por todo lo que dice o hace, incluyendo su preferencia por un cantante sobre otro.

Sin embargo, luego de que expresó su frustración por el resultado del concurso, en el que un jurado especial revirtió la votación del público en casa, un legislador perteneciente al partido Liga de Salvini propuso legislación requiriendo que al menos una tercera parte de las canciones en la radio tenían que ser italianas.

La propuesta de la Liga recibió el apoyo de algunos pilares de una escena musical italiana que parece estar empantanada en otro siglo.

“En Italia tenemos alrededor del 80 por ciento de música extranjera y tal vez 20 por ciento de música italiana”, dijo Albano Carrisi, un cantante italiano conocido como Al Bano. (Las estadísticas mostraron que casi la mitad de las canciones en la radio eran italianas).

Colocó a Mahmoud directamente en su categoría de cantantes italianos, pero el éxito del rapero era otra cosa. “Está interpretado en italiano”, apuntó Carrisi. “Pero la música italiana es algo distinto”.

Jacopo Tomatis, un experto musical y autor italiano, discrepó. Señaló que hay una continuidad clara entre las canciones popularizadas durante el fascismo y los éxitos posguerra en torno a los cuales los italianos desarrollaron su identidad musical.

La importancia de la “italianidad” para la música del País era irónica, afirmó, porque “la música italiana popular siempre ha sido una elaboración de estilos extranjeros”.

Esa cualidad extranjera es celebrada de manera más explícita por italianos como Mahmoud y Ghali Amdouni, un astro italiano de origen tunecino en ascenso. En su éxito “Querida Italia”, rapea, “cuando me dicen que me vaya a casa, contesto que ya estoy aquí”.

The New York Times